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Miércoles 23 de abril 2014   BUSQUEDA
   
   
Martínez Rodríguez Héctor Ramón, Londoño Toro Orlando.
Diagnóstico por imagen en neurocisticercosis
Med Univer 1999; 1(2)  : 48-54.

Resumen
 

Antecedentes: El diagnóstico por imagen de la neurocisticercosis ha mejorado en forma notable en la última década.

Objetivo: Describir la utilidad de la imagen en el diagnóstico de la neurocisticercosis cuando se efectúa la correlación clínica con la neuroimagen y la histopatología.

Material y métodos: De septiembre de 1986 a marzo de 1994 se trataron 170 pacientes consecutivos con diagnóstico de neurocisticercosis en un estudio prospectivo no controlado. De acuerdo con la localización del quiste y por su morfología la neurocisticercosis se subdividió en: 1) quistes parenquimatosos; 2) ventriculares; 3) subaracnoideos y 4) racemosos.

Resultados: La neurocisticercosis activa se observó en 161 pacientes. La forma inactiva se diagnosticó en nueve casos. El cisticerco se observa en imagen por resonancia magnética (IRM) como vesícula, su contenido líquido muestra la misma intensidad que el LCR y en su interior se observa un nódulo mural hiperintenso que corresponde al escolex (hallazgo patognomónico de neurocisticercosis). Al morir el parásito, la resonancia magnética muestra hiperintensidad en la periferia del cisticerco. En la tomografía axial el cisticerco vivo se observa como vesícula sin edema en su periferia y sin captar el contraste (estadio vesicular). El edema en su periferia y captación del contraste corresponde al quiste en fase de destrucción (estadio coloidal). La calcificación, estadio residual de la neurocisticercosis, se observa en la resonancia magnética como áreas redondas de vacío de señal en T1 y T2. La neurocisticercosis parenquimatosa se observó en 85 casos. Los quistes intraventriculares en 24 pacientes, en dos de ellos con movilidad intraventricular al cambio de posición del paciente de supino a prono, hallazgo patognomónico de neurocisticercosis intraventricular. La neurocisticercosis subaracnoidea en 46 casos, uno de ellos a nivel espinal y el cisticerco racemoso en seis casos. Los pacientes se asignaron a tratamiento médico o quirúrgico, se les efectuó seguimiento de la evolución e imagen.

Conclusiones: La correlación clínica y de neuroimagen ofrece alto grado de certeza diagnóstica en la neurocisticercosis. Con la resonancia magnética se pueden detectar los cambios que sufre el parásito por efecto del tratamiento antiparasitario o de la respuesta inmune del huésped.


Palabras clave: Neurocisticercosis, resonancia magnética, tomografia axial computada.
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