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Jueves 23 de octubre 2014   BUSQUEDA
   
   
Vargas Mendoza Jaime Ernesto, Aguilar Morales Jorge Everardo.
1, 2, 3,. . . M. Medición y teoría de la conducta
Notas 2007; 3(1)  : 59-64

Resumen
 

La medición, como la práctica de otorgar números a las cosas, ha permitido la posibilidad de cuantificar los fenómenos de la naturaleza, posibilitando así el empleo de los métodos matemáticos para la representación y el tratamiento de los datos, en el contexto de la actividad de las ciencias experimentales. La Psicología se ha convertido en una ciencia experimental, recorriendo un camino de mas de 100 años y enfrentando inercias y prejuicios provenientes de una filosofía tradicional que considera al hombre como un ser racional no predecible. Sin embargo, el trabajo talentoso y tenaz de muchos grandes psicólogos, sentaron las bases de nuestra disciplina. Toda ciencia particular debe resolver dos consideraciones básicas: qué es lo que va a estudiar y cómo lo va a estudiar.

La medición, como parte del método científico, con el tiempo, va aclarando el objeto de estudio y la metodología para su investigación. Podemos situar el inicio de esta empresa de medición de la conducta con los trabajos de la psicofísica clásica a la luz de una teoría mentalista, donde se trataba de medir la “sensación” (Weber, Fechner). También, respondiendo a las necesidades de la posguerra, aparece la psicometría clásica (Galton, Cattell, Binet-Simon, Pearson, Spearman), que pretende evaluar mediante tests los denominados “rasgos psicológicos” (variables interventoras), bajo una teoría S-O-R, con el propósito de mejorar el desempeño de los “recursos humanos” de las escuelas, las empresas y la milicia. El movimiento conductista de la psicología y el mayor control de laboratorio para la medición y el estudio del comportamiento, condujo al desarrollo de los paradigmas de condicionamiento respondiente y operante (Skinner). La frecuencia de respuesta en situaciones de ensayo y la frecuencia acumulada de respuestas en situaciones de operante libre, poco después, encontraron sus límites ante proposiciones molares que permitían resolver contradicciones de la teoría en relación a la expresión de la “ley del efecto”. La tasa relativa de respuesta en situaciones de elección hizo posible la expresión cuantitativa de la “ley de igualamiento”. Esta formulación, a su vez, impulsó el análisis cuantitativo de la conducta, otorgando una gran confiabilidad y generalidad a sus datos. La psicofísica moderna (Stevens), también propone una ecuación lineal como la expresión de una ley empírica. Desarrollos cuantitativos semejantes se pueden observar en el campo de la economía y la ecología conductuales (con los modelos de curvas de demanda y de la distribución ideal libre en modelos de forrajeo).

De estas coincidencias, es previsible el desarrollo de una teoría de la conducta con un empleo predominante del lenguaje matemático como sintaxis teórica y la generación de una teoría unificadora, parsimoniosa que domine la predicción y el control de un mayor número de situaciones comportamentales, con diversos organismos y en múltiples ambientes (la analogía está en la teoría M, en los terrenos de la Física). De estos avances quedará atrás la psicometría (que a veces ha sido calificada como una patología de la ciencia: Michell), si no abandona la medición de indicadores relativos o “atributos psicológicos” (en los puntajes de un “sujeto estadístico”), por una medida directa del comportamiento de sujetos individuales. Algunos de sus métodos, como la asesoría formativa basada en habilidades (el modelo LLTM, por ejemplo), puede permitirle a las diversas instituciones sociales, a las que sirve, una mejor toma de decisiones (Stout).


Palabras clave: Medición de la conducta.
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