Las diferentes modalidades imaginológicas de corte seccional como el ultrasonido, la escanografia y la resonancia magnética proveen una adecuada valoración anatómica de la pared abdominal, lo cual permite evaluar los procesos patológicos neoplásicos y no neoplásicos que la involucran. El ultrasonido suele ser el método diagnóstico inicial en el estudio de una masa palpable, pues determina su naturaleza sólida o quística y permite establecer su localización en la pared abdominal o intraabdominal. Una caracterización complementaria se obtiene mediante estudios escanográficos o de resonancia magnética.