Autor: Posadas Valay Rodolfo
El trasplante pulmonar es ahora una realidad clínica para ciertos pacientes con enfermedad pulmonar crónica terminal. El precursor de este procedimiento fue el trasplante de corazón-pulmón, realizado inicialmente en 1980 por el equipo de la Universidad de Stanford. Posteriormente, en 1986, se llevó a cabo con éxito el trasplante pulmonar unilateral; el primero de ellos lo hizo el grupo de Toronto, inicialmente en pacientes con fibrosis pulmonar, después en personas con hipertensión pulmonar y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. El trasplante pulmonar bilateral inicialmente fue un procedimiento “en bloque” con anastomosis traqueal, ideado para pacientes con bronquiectasias (principalmente fibrosis quística) y enfisema buloso. Posteriormente surgió el trasplante de pulmón es apropiado para pacientes con enfermedad pulmonar terminal que no responde a tratamiento médico, lo que resulta en un deterioro progresivo. Las enfermedades a considerar en este caso pueden dividirse en cuatro categorías principales, a saber: la vascular pulmonar, la restrictiva, la obstructiva y la supurativa. Para la selección del paciente debe considerarse si la gravedad de la enfermedad justifica la consideración del trasplante, así como la existencia de enfermedad de otro órgano blanco que contraindique el procedimiento. La meta es lograr que el paciente sea incluido en la lista oficial de trasplante cuando la enfermedad es tan severa que se justifica el trasplante pero que aún está en condiciones para esperar y prepararse hasta que éste ocurra. Un paciente que está agudamente enfermo, inestable, o es dependiente de ventilador, no es susceptible de recibir trasplante. Existen contraindicaciones absolutas y relativas, las cuales son evaluadas de manera individual por el equipo de trasplante. En general, el procedimiento unilateral se realiza con mayor frecuencia en las enfermedades no supurativas (EPOC, hipertensión pulmonar primaria, enfermedad intersticial) y en el síndrome de Eisenmenger cuando el defecto cardíaco se corrige al tiempo del trasplante. El trasplante bilateral secuencial se hace comúnmente en presencia de enfermedades supurativas, y el de corazón-pulmón, en enfermedad combinada de pulmón y corazón que no puede corregirse quirúrgicamente al tiempo del trasplante. El trasplante lobar uni o bilateral de donador vivo se reserva para casos en que no se tiene acceso a donador cadavérico. El apoyo familiar es esencial tanto en el pre como en el postrasplante. Los pacientes en espera de un trasplante de pulmón requieren un cuidado estrecho. La rehabilitación pulmonar es una parte esencial del manejo pre y postoperatorio.
Palabras clave: Trasplante pulmonar indicaciones contraindicaciones manejo pre y posoperatorio.
2003-03-11 | 1,720 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 3 Núm.13. Octubre-Diciembre 2001 Pags. 217-22. Med Univer 2001; 3(13)