Hasta hace algunos años el conocimiento aprendido durante las experiencias de la práctica clínica, las pruebas de ensayo y error, así como los lineamientos gubernamentales fueron los recursos utilizados para la toma de decisiones sanitarias, teniendo así un proceso poco reflexivo, que repercutió en la calidad de atención de los pacientes. Aunado a lo anterior, el médico clínico dispone de poco tiempo para revisar la información científica de investigaciones publicadas y, muchas veces, su crecimiento rebasa nuestras capacidades de lectura y análisis. Así mismo, no hay que olvidar que la información no está libre de sesgos, lo cual genera que las decisiones sanitarias se tomen sin evidencia sólida, lo que incrementa las complicaciones, gastos y tratamientos poco efectivos por parte de las instituciones sanitarias.
2014-10-30 | 611 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 35 Núm.5. Septiembre-Octubre 2014 Pags. 361-363 Acta Pediatr Méx 2014; 35(5)