Fragmento

El síndrome de Parry-Romberg (también conocido como hemiatrofía facial progresiva), fue descrito por primera vez por Parry en 1825 y en 1846 Romberg lo reconoció como un síndrome, que se caracteriza por una progresiva atrofia hemifacial de piel y tejido celular subcutáneo, a veces con compromiso de estructuras óseas de la cara y el cráneo. Se trata de una entidad clínica que aparece en edades tempranas, afectando el crecimiento y desarrollo de las estructuras de un lado de la cara, generando a su vez alteraciones estéticas, funcionales, psíquicas y sociales. El síndrome se superpone con una condición conocida como esclerodermia lineal “en golpe de sable”. En la mayoría de los casos la atrofia suele limitarse a un lado de la cara y del cráneo, sin embargo, en ocasiones puede extenderse al cuello y un lado del cuerpo. Puede empezar y detenerse en algún estadio del crecimiento y del desarrollo, dentro de las dos primeras décadas de la vida o todavía más tarde y deja diversos grados de deformidad. El proceso atrófico afecta principalmente al segmento superior de la cara pero puede extenderse a varias localizaciones, como los ojos, el tejido muscular, la laringe o la faringe. Se ha relacionado con traumatismo y extracciones dentales. Se ha descrito un modelo patogénico de un proceso inflamatorio crónico como una posible explicación de este síndrome. En general la etiología de esta afección es aún desconocida.

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2014-12-23   |   578 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 8 Núm.2. Abril-Junio 2014 Pags. 79-81 Arch Salud Sin 2014; 8(2)