Completo

Introducción
Las plantas han sido un soporte de la especie humana, desde la existencia del mismo hombre y se han usado como medicinas para la curación de malestares (1). El uso que se le daba a las plantas medicinales, fueron tomadas crudas, ya que se le considera mejor en estructura natural. En las hierbas frescas, el contenido natural de las enzimas, vitaminas y otros principios activos, se conservan de modo más perfecto (2). Las plantas medicinales para el tratamiento de muchas enfermedades ocasionadas por bacterias y hongos han sido utilizadas desde épocas muy antiguas (3) . Muchos de los principios activos de las plantas son sumamente complejos y de manera general se han clasificado en seis categorías: alcaloides, glucósidos, aceites esenciales (esencias), gomas, resinas, aceites grasos y sustancias antimicrobianas (1). Debido a la importancia del efecto inhibitorio como antimicrobiano de las plantas, es necesario conocer la composición química y naturaleza estructural del compuesto o fracción activa antimicrobiana de los extractos, entre las sustancias antimicrobianas se han detectado terpenoídes volátiles, fe- nilpropanoides, quínonas, flavonoides y otros compuestos fenólicos, así como glicósidos cianogénicos (4). La palma de coco (Cocos nucifera L.) llamado “árbol de la vida”, tiene valor como planta de uso múltiple, encontrándose en el 12avo lugar de la lista de especies de plantas alimenticias más importantes para el hombre por las propiedades con las que cuenta (5). La palabra coco proviene del portugués “cocu” con referencia al fruto, que sugiere una cara de mono(6) .Cocos nucífera L. se distribuye en regiones tropicales y subtropicales de África, el Caribe y América del Sur. Sus productos comerciales más destacables son la fibra del fruto, el carbón de la concha la copra, el aceite de coco, el coco deshidratado y la leche de coco. El producto que se resaltará para el estudio medicinal y  de importancia a la salud conocido como aceite de coco, la cual presenta color amarillo cuando es puro y fresco, se acidifica rápidamente y toma un color oscuro. Está constituido de 86 a 91 % de ácidos grasos saturados, consistiendo alre dedor del 48 % de ácido láurico, mirístico, caprílico y palmítico (7). Debido a que contiene sólo un 9 % de ácidos grasos no saturados es extremadamente resistente a la ranciedad. La planta de coco es perteneciente a la familia Cococeae, se caracteriza por poseer tallos altos únicos de hasta 20 m, reciclados y de hojas pinnadas. La inflorescencia del coco es interfoliar, con ramificaciones simples y con una bráctea peduncular semileñosa. Presenta flores unisexuales que forman grupos triados en la base de las ramas floríferas, de flor pistilada central y dos estaminadas laterales. Los frutos de la planta contienen una única semilla, con la característica básica de tener un gran tamaño (8). De las fracciones de la planta la que está reportada con posible actividad antibacteriana es el aceite de coco, la han usado en cepas de Streptococcus mutans tanto in vitro como in vivo y han descrito que presenta inhibición sobre estas cepas (9,10,11). En este trabajo se emplearán cepas de estafilococos de importancia clínica. Son un grupo de bacterias Grampositivas, cuyo diámetro oscila entre 0.5 y 1.5 micras. Se caracterizan porque se dividen en agrupaciones que asemejan racimos de uva (12). Hasta la fecha se han reportado 35 especies conocidas con 17 subes- pecies en el género Staphylococcus. Dicho género tiene una gran capacidad de adaptación, por lo cual afectan a todas las especies conocidas de mamíferos, incluyendo a los roedores comunes de laboratorio. Es por ello por lo que, gracias a su fácil propagación, pueden transmitirse de una especie a otra, siendo frecuentes los casos humano-animales y viceversa (13). Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) es uno de los principales patógenos humanos, responsable de gran cantidad de infecciones en la comunidad y de un número importante de infecciones nosocomiales (14,15). Se trata de un patógeno virulento, capaz por sí solo de aumentar la incidencia global de infección estafilocócica (16). Las cepas de S. aureus resistente a meticilina (MRSA) fueron identificadas tras la introducción de la meticilina como antibiótico para tratar las infecciones por este patógeno. En años recientes se ha observado un incremento progresivo de las cepas de S. aureus resistentes a meticilina (MRSA), que se ha vuelto endémico en muchos hospitales, sobre todo en los que brindan atención compleja y manejan un alto número de camas, donde puede ser el agente causal de cerca del 50% de las infecciones nosocomiales (17), con el agravante de que los trabajadores de la salud y los pacientes colonizados por MRSA pueden convertirse en nuevos focos de infección (18). Además de deteriorar la salud de los individuos, las infecciones por HA-MRSA generan una gran carga para las ins tituciones de salud, por su fuerte asociación con altas tasas de morbilidad y mortalidad y por el incremento en los costos de la estancia hospitalaria. Se ha calculado que el costo pro- medio de las hospitalizaciones de pacientes con infecciones por MRSA es 30% más alto que el de los pacientes con otras dolencias (19) (Gould, 2006). Debido a este incremento en la resistencia a los antibióticos es que se están buscando alter- nativas en las plantas y por ello en este trabajo se plantea el uso de extracto de aceite de coco como producto antimicro- biano en contra de cepas de Staphylococcus aureus como una alternativa sustentable y ecológica.

Material y Métodos
Obtención de coco: El aceite de coco se compró sin alguna alteración o modificación. Se puede encontrar con facilidad ya que es comercializado para el consumo humano. Se pro cedió a realizarle el análisis fitoquímico preliminar. Obtención de cepas bacterianas: Las cepas que se emplearon son de Staphylococcus aureus, obtenidas de muestras clínicas hospitalarias, previamente clasificadas y analizada la sensibilidad a diferentes antibióticos, las cuales están depositadas en la colección microbiana de la Facultad de Bioanálisis de la Univer- sidad Veracruzana. Como cepa control una de Staphylococ- cus aureus ATCC 6538 meticilino resistente (MRSA) también depositada en la misma colección microbiana. Método de di- fusión en disco Kirby Bauer: El Instituto de Estándares Clínicos y de Laboratorio (CLSI), organización encargada de publicar guías de laboratorio estandarizadas para su uso internacional consensuada y en su documento M2-A7 recomienda el protocolo descrito por Kirby – Bauer como referencia para las pruebas de sensibilidad por difusión en disco (Manual de pruebas, 2005) (20). Se hicieron discos para la prueba de sensibilidad embebiendo discos de papel filtro Whatman del número 1 con diferentes diluciones de aceite de coco (al 50, 75 y 100%), 20 microlitros en cada disco. Se hicieron discos como control positivo con Trimetoprin. Toda cepa de S. aureus oxacilina-resistente y cefoxitina-resistente, fue considerada como S. aureus resistente a meticilina (21). Se usó un control negativo el cual lleva agua destilada. Los controles se usaron en cada caja Petri. Preparación de la suspensión bacteriana: Se tomó parte de la siembra de las cepas de S. aureus, que se sembraron previamente en un medio Agar- Sangre a 35 ° C con un hisopo a un tubo de ensayo con suero fisiológico donde se comparó con una solución estándar de turbidez Mc Farland 0.5 que es la utilizada en casos de pruebas de sensibilidad para estandarizar la concentración de la cepa bacteriana. Se comparó la turbidez de la suspensión, con la del prototipo original en un fondo blanco con líneas negras, la turbidez debe ser parecida en los dos tubos de ensayo. Con esta prueba se obtiene una suspensión homogénea de la cepa bacteriana (21). Pruebas de sensibilidad: Se sembraron las suspensiones bacterianas estandarizadas en placas Petri con el medio de cultivo Agar-Sangre mediante la técnica de diseminación repartiendo las bacterias por toda la superficie del agar. Esto se llevó a cabo en una cámara de flujo laminar. La prueba de sensibilidad se llevó a cabo embebiendo discos de papel Whatman, como se describió previamente, con las diluciones de aceite de coco (50, 75 y 100%). Se emplearon los controles positivo y negativo en cada caja Petri. Se colo- caron los discos de papel con las diferentes concentraciones de aceite de coco en las cajas usando una pinza estéril. Todo este procedimiento se llevó a cabo dentro de la cámara de flujo laminar. Estos estos ensayos se hicieron por triplicado y usando como cepa control la de Staphylococcus aureus ATCC 6538 MRSA. Las cajas sembradas se incubaron a 35 °C hasta la aparición de halos de inhibición. Se registraron los tamaños de los halos de inhibición para obtener la media. Análisis de resultados: Los datos se analizaron mediante el paquete es tadístico SPSS versión 15. Usando un diseño aleatorizado y separación de medias mediante la prueba de Tukey con nivel de significancia de p<.05.

Resultados y discusión
En las pruebas de actividad antibacteriana los resultados muestran que no existió efecto inhibitorio en ninguna de las concentraciones empleadas del aceite de coco en todas las cepas, mientras que el trimetoprim inhibió el crecimiento bac teriano de las cepas usadas, tanto  las que eran meticilino resistentes como las que no lo eran. Los resultados mostraron que los componentes químicos más abundantes en los extractos fueron ácidos grasos, de los cuales casi 48% de ácido láurico. Existen estudios que indican que el aceite de coco posee propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas, esto debido a su principal compuesto que es el ácido láurico. Estos estudios se han llevado a cabo principalmente en casos de caries directamente en vivo, demostrando que es tan efectivo como la clorhexidina en la disminución de las bacterias patógenas presentes en la cavidad bucal (9,10). Sin embargo, Jauhari et al, mostraaron que el aceite de coco no tiene ningún efecto, esto usando una metodología donde incluyó un grupo control con agua destilada (22). Los resultados positivos de los investigadores que asílo reportan pudiera deberse más a arrastre mecánico de las bacterias que a un efecto antibacteriano en sí. Nosotros encontramos que no existe efecto inhibitorio In vitro, a diferencia a lo reportado por Richani, quien evaluó el efecto inhibitorio del aceite de coco comercial de marca FIS sobre cepas de Estreptococos mutans cuyos halos de inhibición fueron entre 9 a 10 mm presentando así poder antibacteriano. En nuestro estudio de investigación se utilizó también el aceite de coco comercial, en el cual se ocupó un diluyente para obtener diferentes concentraciones de 50%, 75% y 100% que es el aceite puro, cuyos resultados demuestran que el aceite de coco no tiene efecto inhibitorio, por ninguna de las tres concentraciones, dichos resultados de la presente investigación sustentan lo referido con el estudio de Jauhari (22). Analizando la infor-mación referente al ácido láurico, se encontró que es metabolizado para originar la monolaurina, compuesto al que se atribuye actividad contra bacterias gram-negativas, virus, hongos y protozoarios. Por lo tanto, suponemos que la actividad del aceite de coco tiene que ver con la forma de elaborarlo o usarlo. Esto debido a que Torres, hizo un estudio In vitro usando aceite de coco preparado por fermentación, y encontró efecto inhibitorio sobre cepas de estreptococos, lo que sugiere que durante la fermentación del aceite de coco el ácido láurico se transforma a monolaurina, la cual sí tiene efecto antimicrobiano (11).

Conclusiones
En este trabajo se estudió el efecto del aceite de coco sobre cepas de Staphylococcus aureus de importancia clínica. Los resultados de la investigación muestran que el aceite de coco no tuvo efecto inhibitorio in vitro sobre las cepas en ninguna concentración. Así mismo los resultados demuestran la necesidad de llevar a cabo más experimentos. Es conveniente analizar si el proceso de fabricación del aceite determina su actividad antimicrobiana. La teoría explica que al fermentarlo metabolice el ácido láurico a monolaurina el cual tiene efecto inhibitorio contra bacterias. Los investigadores interesados en continuar nuestra in- vestigación podrían concentrarse en comparar el efecto de varias muestras de aceite de coco, entre ellas la que describe Torres (2015) que es fermentándolo y se observe el efecto para cada tipo de aceite.

Palabras clave: Staphylococcus aureus Aceite de coco actividad antimicrobiana.

2021-09-01   |   148 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 15 Núm.1. Enero-Junio 2020 Pags. 27-30 Rev Invest Cien Sal 2020; 15(1)