Autor: Ruiz Arenas Roberto
No es tarea sencilla, escribir sobre la vida de alguien que, como el doctor Francisco Biagi Filizola, parece haber habitado más de una vida, o, mejor dicho, haber logrado que en una sola cupieran varias. Al evocarlo, iniciaré por el principio, con su nacimiento en Tampico en 1929, incluso mencionando esos pasajes intermedios que parecen condicionar todo lo demás: los días en la selva campechana, el microscopio como extensión de sus ojos, la risa aguda con la que acompañaba una ocurrencia, el canto inesperado de un aria de ópera en medio de una reunión de amigos. Porque la vida del doctor Biagi, como la de ciertos hombres, no se lee en línea recta, sino como fragmentos de una memoria que, al unirse, dibujan la figura de un hombre irrepetible.
Su abuelo, que tenía una marmolería en Carrara, Italia, decidió ampliar su mercado y envió a sus hijos a fundar marmolerías en México; Gino en San Luis Potosí y Francesco Biagi Vatteroni en Tampico, debido al auge petrolero que ahí se vivía. Francesco regresó temporalmente a Italia como voluntario durante la primera guerra mundial para participar en el ejército italiano, recibiendo varias condecoraciones.
Poco después de su regreso a Tampico, Francesco contrajo nupcias con Laura Filizola Pier, matrimonio del que nacieron dos hijos, Francisco y Juan; posteriormente llegó a ser nombrado Cónsul de Italia en Tampico. En la siguiente imagen, Francisco con sus padres, en su primer año de vida. Francisco, heredero de una tradición de esfuerzo y, sobre todo, de esa mezcla de culturas que, en su caso, se volvería método de vida.
Palabras clave: in memoriam
2026-04-23 | 16 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 72 Núm.2. Mayo-Agosto 2025 Pags. . Rev Mex Patol Clin 2025; 72(2)