Anemia macrocítica, alteración hematológica predominante en jóvenes universitarias en el estado de Veracruz

Macrocytic Anemia, a Predominant Hematological Disorder in University Students in the State of Veracruz 

Autores: et al , Hurtado Capetillo José Manuel, Rivera Naranjo Alma Gisela , Comas Hernández Alexandro, Cen Pacheco Francisco, Hernández Pacheco Joel, Panzo Dominguez Jesús, Tejeda Lopez Miguel Ángel

Completo

Introducción

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la anemia representa un problema de salud pública a nivel mundial, ya que se estima que un tercio de la población presenta esta condición, afectando aproximadamente a 2.000 millones de personas (1). La anemia se define como una afección caracterizada por una disminución en la concentración de hemoglobina (Hb) circulante, generalmente acompañada por un descenso del hematocrito (Hto) y, en ocasiones, por una reducción del número de eritrocitos por debajo de los valores normales. La baja concentración de Hb compromete la adecuada oxigenación de los tejidos, lo que origina los signos y síntomas clínicos característicos de la anemia los cuales son útiles para su diagnóstico (1).

Los grupos más vulnerables a esta condición incluye a niños en edad prescolar, adolescentes, mujeres en edad reproductiva, mujeres gestantes y los adultos mayores. De manera particular las mujeres son un sector de la sociedad que de manera constante representan un mayor riesgo para desarrollar algún tipo de anemia en comparación con los hombres en casi todas las regiones geográficas y grupos etarios (1, 2).

En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) reportó que la prevalencia de anemia fue de 10.1% en adolescentes (12-19 años) y 15.8% en mujeres (20-49 años) (3).

En la anemia, la Hb juega un papel fundamental ya que esta proteína globular presente en los eritrocitos, la cual está compuesta por cuatro cadenas de globina, dos cadenas tipo alfa (α) y dos tipo beta (β), unidas cada una al grupo hemo, cumple su función principal transportando oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos y órganos del cuerpo contribuyendo así a su correcto funcionamiento y cuyos valores normales en sangre deben ser de 12-15 g/dl en mujeres y de 13-16 g/dl en hombres (4). Las concentraciones de Hb pueden variar de forma fisiológica debido a diversos factores como la edad, el sexo, la raza, la gestación, factores genéticos y ambientales, como la altitud. Durante el segundo y tercer trimestre del embarazo, se consideran normales niveles de Hb de 11 g/dl, en recién nacidos, los niveles normales oscilan entre los 17 y 21 g/dl, pero disminuyen durante los primeros 2 a 3 meses de vida, estabilizándose posteriormente durante la infancia y la adultez. En la edad avanzada, tiende nuevamente a disminuir. En el caso de personas fumadoras, las cifras se encuentran entre 0.5 y 1.0 g/dl más altos que los de individuos no fumadores (5).

Para el diagnóstico de la anemia, la biometría hemática juega un papel fundamental, ya que este estudio nos puede ofrecer información de suma relevancia para su diagnóstico inicial. Este análisis de laboratorio examina las tres líneas celulares: eritroide, leucocitaria y plaquetaria, cada una con funciones diferentes (6). Proporciona información sobre la producción de todas las células sanguíneas y es útil para diagnosticar diversas patologías hematológicas como anemias, leucemias, infecciones, estados hemorrágicos agudos, alergias e inmunodeficiencias, inclusive es de suma importancia para el seguimiento posterior del paciente (7).

La biometría hemática nos arroja parámetros que pueden ser suficientes para determinar el tipo de anemia en un nivel básico. En cuanto a la serie eritroide que se observa en la biometría hemática, se debe evaluar: el número de eritrocitos junto a otros valores eritrocitarios. Estos parámetros varían de acuerdo con la altura sobre el nivel del mar, la edad y el sexo del paciente. Los valores eritrocitarios indican con precisión cuanto mide un eritrocito promedio, en volumen, peso y concentración de hemoglobina, estos valores que deben ser considerados en la biometría hemática para un mejor diagnostico e inclusive determinar el tipo de anemia son:

Hematocrito (Hto): Corresponde al volumen que ocupan los glóbulos rojos en relación con el volumen total de sangre y se expresa en porcentaje.

Volumen Corpuscular Medio (VCM): Mide el tamaño promedio y capacidad de cada eritrocito, este se expresa en fentolitros (fl), lo que permite clasificarlos de acuerdo con su tamaño como normocíticos, microcíticos o macrocíticos.

Hemoglobina Corpuscular Media (HCM): Representa la cantidad promedio de Hb por eritrocito, expresada en picogramos (pg).

Concentración de Hemoglobina Corpuscular Media (CHCM): Señala la concentración promedio de hemoglobina en los eritrocitos, en g/dL. Tanto la HCM como la CHCM permiten clasificar los eritrocitos según su coloración como: normocrómicos, hipocrómicos o hipercrómicos.

Amplitud de distribución eritrocitaria (RDW): Representa el coeficiente de variación del tamaño de los hematíes y se expresa en porcentaje. Un valor elevado apunta a la existencia de anisocitosis (hematíes de distintos tamaños) (1,6,8).

Alteraciones en alguno de estos parámetros funcionan como indicadores para diagnosticar una posible anemia y el tipo al que corresponde. De acuerdo con la OMS, los valores establecidos para el diagnóstico de anemia en adultos son concentraciones de hemoglobina inferiores a 13 g/dl en hombres y 12 g/dl en mujeres (1).

El extendido sanguíneo o frotis de sangre periférica es un examen complementario que proporciona información sobre la morfología y cantidad de las células sanguíneas. Aunque su uso es menos frecuente, sigue siendo de gran utilidad para hallar alteraciones como la poiquilocitosis (variación en la forma de los eritrocitos) que los analizadores automáticos no pueden detectar. En un paciente con anemia, cuando se informa anisocitosis o poiquilocitosis, se requiere hacer una revisión cuidadosa del frotis de sangre ya que será de gran utilidad para orientar el diagnóstico etiológico (6).

El recuento de reticulocitos también es útil para evaluar la eritropoyesis y clasificar ciertos tipos de anemia. Los reticulocitos son eritrocitos inmaduros que aún contienen restos de RNA en su citoplasma. Permanecen en un lapso de 24 a 48 horas en sangre periférica antes de su maduración, por lo que su recuento se realiza mediante un frotis teñido con colorantes especiales, como el azul de cresil brillante (1,8).

En cuanto a la clasificación de las anemias, estas se pueden clasificar con base en los criterios principales: morfológicos y etiopatogénicos.

Clasificación etiopatogénica

Este sistema considera situaciones donde hay un desequilibrio entre la producción medular de eritrocitos, su liberación a la circulación sanguínea y su destrucción, dando lugar a un estado anémico debido a mecanismos como la disminución en la producción de eritrocitos, un aumento en su destrucción o por pérdida de sangre. El recuento de reticulocitos ya sea aumentado o disminuido, permite distinguir entre anemias regenerativas y arregenerativas (8).

Las anemias arregenerativas, también denominadas centrales o hipoproliferativas, deben su origen a que la médula ósea es incapaz de producir una cantidad suficiente de eritroblastos y, por tanto, de hematíes, o bien, por una alteración en la maduración eritrocitaria. Las causas varían desde una insuficiencia medular, infiltración tumoral y por trastornos metabólicos de la eritropoyesis debido a déficit de nutrientes. Este tipo de anemias se caracterizan por una disminución en los niveles de reticulocitos (1,5).

En contraste, las anemias regenerativas o periféricas, el principal mecanismo fisiopatológico es el aumento de la destrucción de los eritrocitos o por pérdida de sangre. En estos casos, la médula ósea intenta compensar la disminución de los glóbulos rojos en la periferia, produciendo grandes cantidades de reticulocitos. Este tipo de anemia pueden estar relacionadas por hemorragias agudas y estados hemolíticos como la hemólisis intravascular y extravascular (1.5).

Clasificación morfológica

Esta clasificación se basa en la morfología de los eritrocitos, principalmente en su tamaño y contenido de hemoglobina. Esta información es proporcionada por los analizadores hematológicos y confirmada al observar el extendido de sangre periférica. De acuerdo con el VCM se clasifican como anemias microcíticas (VCM <80 fl), normocíticas (VCM 80-100 fl) y macrocíticas (VCM >100 fl). La HCM las clasifica en hipocrómicas (HCM <27 pg), normocrómicas (HCM 27-33 pg) e hipercrómicas (HCM >33 pg). Tanto la HCM como el VCM se correlacionan, ya que un incremento o disminución en el tamaño del eritrocito suele reflejarse en la cantidad de Hb que contiene. Por ello, se considera que las anemias microcíticas suelen ser hipocrómicas, mientras que las anemias macrocíticas tienden a cursar con hipercromía (1).

Anemia ferropénica

Se origina por un déficit nutricional, donde el aporte dietético de hierro (Fe) es deficiente y no puede satisfacer las necesidades fisiológicas. La deficiencia de hierro evoluciona en tres estadios; ferropenia latente, eritropoyesis ferropénica y finalmente anemia ferropénica. Las principales causas de la anemia ferropénica se deben a diferentes factores como:

  1. Un aumento de los requerimientos de Fe que ocurre en etapas de rápido crecimiento y desarrollo en niños y adolescentes, así como en la lactancia y el embarazo.

  2. Ingesta escasa o malnutrición.

  3. Perdidas sanguíneas: Menstruaciones abundantes, gastritis erosivas, pólipos, hemorroides, hematurias, parásitos intestinales, hemoglobinuria paroxística nocturna, etc.

  4. Mala absorción de hierro.

En la anemia ferropénica la Hb, VCM, HCM y CHCM disminuyen mientras que el RDW incrementa indicando la presencia de anisocitosis, además, es común observar niveles de ferritina bajos y transferrina elevada (1,2,5).

Anemia microcrítica

La microcitosis, además de VCM < 80 fl, suele acompañarse con una disminución de la Hb y a menudo con una reducción de la HCM (< 27 pg), otorgando un aspecto hipocrómico al eritrocito. Las patologías que ocasionan anemia microcítica pueden ser adquiridas, así como congénitas (defectos en la síntesis de hemoglobina). Las anemias microcíticas se clasifican en: Anemia ferropénica, Talasemias y anemias sideroblásticas (1).

Talasemias

Los síndromes talasémicos son un grupo de trastornos hereditarios de la hemoglobina que resultan de mutaciones o deleciones en la estructura de los genes que codifican para las cadenas de globina, dichos defectos determinan la síntesis disminuida o ausente de la cadena de globina afectada. Dependiendo del gen defectuoso que sintetiza la cadena de globina correspondiente, las talasemias se clasifican como α-talasemia o β-talasemia que dan lugar a un cuadro clínico de anemia microcítica hipocrómica de grado variable (9,10).

La β-talasemia se debe principalmente a mutaciones en el gen HBB de la β-globina, los alelos mutados que causan una ausencia total de cadenas β se conocen como β0 y los alelos que sintetizan una cantidad disminuida de cadenas β se conocen como β+. En vista de que las cadenas β son reguladas por este gen, el cual proviene de cada progenitor, aquellos sujetos afectados pueden ser homocigotos, heterocigotos o doblemente heterocigotos, evidenciando así, los tres cuadros clínicos principales: talasemia menor, talasemia intermedia y talasemia mayor. La talasemia mayor, también conocida como anemia de Cooley, se presenta en sujetos homocigotos para genotipos β0 o heterocigotos compuestos para los genotipos β0 y β+ mientras que los individuos con talasemia intermedia son en su mayoría homocigotos para genotipos β+ o doble heterocigotos para genotipos β+ y β0. La talasemia menor, llamada igual como rasgo talasémico o portador de β-talasemia, sucede siempre en heterocigotos para β+ o β0 (1,10,11).

La talasemia intermedia es menos severa que la talasemia mayor y se manifiesta como un cuadro clínico en donde la anemia es leve sin la necesidad transfusional permanente, o en su defecto, con requerimiento transfusional periódica. En ocasiones, son completamente asintomáticos y resulta evidente hasta la vida adulta (10,11).

Los portadores de la talasemia menor suelen ser asintomáticos, aunque es común observar anemia microcítica hipocrómica leve, la cual se puede detectar de forma casual a partir de una biometría hemática (10).

El principal mecanismo que ocasiona la α-talasemia es la deleción o perdida de uno o más genes α, debido a que la síntesis de alfa-globinas está regulada por cuatro genes funcionales, las manifestaciones clínicas dependerán del número de genes perdidos (1,9). La pérdida de uno o dos genes provocan las formas leves de α-talasemia, los portadores silenciosos de α-talasemia tienen la deleción de un solo gen y son asintomáticos, sin embargo, manifiestan una microcitosis moderada e inclusive los eritrocitos pueden ser normales, los valores e índices eritrocitarios (VCM, HCM) se encuentran en el límite inferior de normalidad. La α-talasemia menor se manifiesta debido a la deleción de dos genes α, los portadores se caracterizan por presentar anemia microcítica hipocrómica leve con una ligera reducción de los índices eritrocitarios (1,9,10).

El síndrome de hidropesía fetal es la forma más grave de α-talasemia ya que hay deleción de los cuatro genes, y, por consiguiente, una síntesis nula de las cadenas α. Al no sintetizar las cadenas α, el feto no puede producir HbF o HbA, lo que provoca la muerte del feto en el último trimestre o poco después del nacimiento ya que solo contiene hemoglobina H (1,9).

Anemia sideroblástica

La anemia sideroblástica (AS) corresponde a un grupo heterogéneo de anemias que pueden ser de tipo hereditario y adquirido, se distinguen por la presencia de exceso de hierro mitocondrial en los eritroblastos, dando lugar a la presencia de anillos sideroblásticos también conocidos como siderocitos y que pueden observarse en sangre periférica (1).

Las anemias sideroblásticas congénitas son menos frecuentes que las adquiridas, estas se deben a la alteración de los genes encargados en la síntesis del grupo hemo, de los complejos Fe/S o de proteínas mitocondriales. Las adquiridas se encuentran ligadas a la mutación del gen SF3B1 asociado comúnmente a síndromes mielodisplásicos y resultar por exposición a ciertas drogas o alcohol, aunque también pueden ser secundarias a deficiencia de cobre o por sobredosis de zinc (12,13).

La AS adquirida afecta con frecuencia a los adultos, esta se asocia al consumo de sustancias tóxicas que provocan displasia en distintas líneas celulares. Se puede clasificar en neoplásicas y de causas metabólicas, siendo las principales formas el síndrome mielodisplásico (SMD), anemia refractaria con anillos sideroblásticos, citopenia refractaria con displasia de múltiples líneas con anillos sideroblásticos y anemia refractaria con anillos sideroblásticos con trombocitosis (12).

El diagnóstico definitivo es mediante la tinción de Perls para evidenciar la presencia de anillos sideroblásticos en las muestras de aspirado de médula ósea (1).

Anemia normocítica

Las anemias normocíticas normocrómicas se caracterizan por un volumen corpuscular medio (VCM) entre 80 a 100 fL y una hemoglobina corpuscular entre 27 a 33 pg, valores que se encuentran dentro de los rangos normales. No obstante, se distinguen por una reducción en el número de eritrocitos, así como en la concentración de Hb y el Hto (5,8).

Estas anemias suelen originarse como consecuencia de otras enfermedades, siendo menos frecuentes las asociadas a trastornos hematológicos primarios. Su etiología y clasificación depende de si el cuadro es regenerativo o arregenerativo. En este contexto, se pueden clasificar en: Anemia de enfermedad crónica (AEC), anemia de insuficiencia renal crónica y anemias asociadas a afecciones de la médula ósea (arregenerativas); anemia por sangrado agudo y anemias hemolíticas (regenerativas), siendo la AEC la causa más común y por tanto la más representativa de este grupo (5-14).

Anemia de enfermedad crónica

La AEC es la segunda causa más frecuente, después de la anemia por deficiencia de hierro. Se manifiesta como una anemia normocítica normocrómica leve a moderada, con concentraciones de Hb que oscilan entre los 8 g/dL y 9.5 g/dL, acompañada de una disminución de reticulocitos. Es frecuente en pacientes con infecciones crónicas, procesos inflamatorios crónicos, trastornos autoinmunes o afecciones malignas como cáncer. La fisiopatología de estas anemias, aunque compleja, se atribuyen a 3 mecanismos, cada uno relacionado con un incremento de citocinas proinflamatorias que inducen el aumento de los niveles de hepcidina. Estos mecanismos incluyen la desregulación del hierro, los niveles inadecuados de eritropoyetina (EPO) y una disminución de la vida media de los eritrocitos, contribuyendo así al desarrollo de la anemia normocítica normocrómica (1,5,14).

Anemia hemolítica

La anemia hemolítica se define como la destrucción o lisis temprana de los eritrocitos debido a distintos procesos, disminuyendo significativamente la vida media de los eritrocitos, puede ser crónica o aguda, llegando al punto de ser altamente mortal. De acuerdo con su etiología, las anemias hemolíticas se pueden clasificar en: Hemoglobinopatías, membranopatías, anomalías enzimáticas, anemias inmunomediadas y adquiridas; según la localización de la hemólisis en: Intravascular o extravascular (5,15).

El mecanismo extravascular es el más común y consiste en la fagocitosis de los eritrocitos, los cuales son eliminados debido a su incapacidad para deformarse adecuadamente al pasar a través del bazo. En el caso de la hemolisis intravascular, los mecanismos incluyen la destrucción celular directa, la fragmentación y la oxidación. La hemolisis derivada por anticuerpos es capaz de producir fagocitosis o bien lisis mediada por el sistema complemento, pudiendo localizarse de forma intravascular o extravascular (15).

Con relación al diagnóstico de Anemia hemolítica, esta se muestra como normocítica, regenerativa, presencia de poiquilocitosis en el extendido sanguíneo y alteraciones en pruebas bioquímicas cómo: descenso de haptoglobina, incremento de la bilirrubina total, específicamente bilirrubina indirecta y aumento de Lactato Deshidrogenasa (LDH). La prueba de antiglobulina directa o también conocida como Coombs directo, es un tipo de prueba diferencial muy útil ya que permite identificar si la causa de la hemólisis es inmunitaria (5,15).

Anemia macrocítica

Las anemias macrocíticas constituyen un grupo de anemias de menor prevalencia, caracterizados por un VCM superior a 100 fl. La alteración de este parámetro indica, desde un punto de vista morfológico, la presencia de eritrocitos de mayor tamaño, acompañada de niveles de hemoglobina por debajo del valor normal (15).

Las causas de la anemia macrocítica son variables, por lo que se clasifican en dos, como anemias megaloblásticas y anemias no megaloblásticas, con frecuencia la deficiencia de folatos o de vitamina B12 (Cobalamina) provoca la anemia megaloblástica, mientras que la anemia no megaloblástica puede ser resultado de otras enfermedades como alcoholismo, hipotiroidismo, hepatopatías crónicas o afecciones que incrementen la producción de reticulocitos (4,7).

Anemia megaloblástica

La deficiencia de vitamina B12 y de folato puede originarse por múltiples causas. Entre las más comunes se encuentra una ingesta dietética insuficiente, especialmente en personas con dietas vegetarianas o en estado de desnutrición. También es común en casos de malabsorción por anemia perniciosa, esto debido a la ausencia del factor intrínseco, o tras una gastrectomía. El uso prolongado de algunos medicamentos como la metformina también puede interferir con la absorción. Existen otras causas, aunque menos frecuentes, como los trastornos congénitos que afectan el transporte o metabolismo de la vitamina B12, como la deficiencia de Transcobalamina II (16,17).

Tanto la deficiencia de cobalamina como de folato afectan la síntesis de ADN y la división celular en la médula ósea. Además, la deficiencia del folato se ha asociado con una reducción en el tiempo de vida de los eritrocitos. La división celular se ralentiza o bien se detiene debido a la disminución en la síntesis de ADN, sin embargo, el citoplasma de las células continúa con su desarrollo normal, lo que aumenta el volumen celular. Como resultado, las células se vuelven anormalmente grandes, con núcleos inmaduros y citoplasma desarrollado, a estas se les conoce como megaloblastos y se observan en la médula ósea (5).

El mecanismo causante de esta anemia es la eritropoyesis ineficaz, debido a las células inmaduras que son destruidas hasta en un 90% dentro de la médula ósea antes de salir a la circulación periférica. En este tipo de anemias también pueden afectarse precursores de la serie blanca. Los eritrocitos que logran salir a sangre periférica son más grandes de lo normal, es decir, son macrocitos, y presentan menor eficiencia, además de una vida media reducida. Una característica morfológica de esta anemia es la presencia de neutrófilos hipersegmentados presentes en sangre periférica (5,16).

Anemia no megaloblástica

La anemia no megaloblástica se puede presentar en varios entornos debido a múltiples mecanismos, como resultado de disfunción hepática, alcoholismo, Síndrome Mielodisplásico (SDM), hipotiroidismo y reticulocitosis marcadas por estados como anemias hemolíticas o sangrado agudo (16,17).

El consumo de alcohol representa la mayoría de las anemias macrocíticas, seguido de las anemias causadas por deficiencias de folatos y vitamina B12. En pacientes de edad avanzada, el hipotiroidismo y la enfermedad primaria de la médula ósea representan las principales causas de anemia macrocítica (16).

El alcohol ejerce una acción tóxica sobre los precursores eritroides en la médula ósea, interfiere con la síntesis del grupo hemo y causa alteraciones lipídicas en el eritrocito, ya que aumenta la deposición de colesterol en su membrana, lo que conduce a un aumento de la superficie. El alcohol también puede causar reticulocitosis, como consecuencia, hay un aumento general del VCM (5.16).

Al identificar anemia macrocítica, el diagnóstico diferencial para anemia megaloblástica incluye la determinación de los niveles séricos de vitamina B12 (<200 pg/ml) y folato, un examen de frotis sanguíneo en donde se observa poiquilocitosis, anisocitosis y presencia de neutrófilos hipersegmentados. También se debe evaluar el recuento de reticulocitos, ya que un recuento de reticulocitos <1% indica una producción ineficiente por eritropoyesis ineficaz (16,17).

Si se descarta una deficiencia de vitamina B12 o folato, se deben solicitar evaluaciones adicionales para enfermedades alcohólicas, hepáticas y tiroideas, como aminotransferasas y la hormona estimulante de la tiroides, pues estas son las causas más comunes de anemia no megaloblástica. Un recuento de reticulocitos >2% indica hemólisis o sangrado agudo (16).

Existen estudios que indican que el padecer algún tipo de anemia como la drepanocítica o ferropénica puede llegar a influir en el bajo rendimiento académico ya que estas anemias están asociadas a fatiga, ansiedad, e insomnio al menos (18,19).

Por otro lado, la Universidad Veracruzana lleva a cabo cada año un examen de salud integral (ESI) a sus alumnos de nuevo ingreso, cuyo objetivo es “valorar el estado de salud actual y los principales factores de riesgo de los estudiantes de nuevo ingreso, con la finalidad de identificar las áreas de atención prioritarias, facilitándoles un estilo de vida saludable, y generar políticas de salud pública a implementar”. En el ESI se llevan a cabo evaluaciones de enfermería, estudios de laboratorio, evaluaciones odontológicas, psicológicas, nutricionales y médicas. Una vez obtenidos los resultados, se da una atención de primer nivel a cada alumno en donde puede recibir tratamiento para su condición médica o bien se les canaliza a las diferentes áreas del propio CESS si es necesario para que pueda recibir atención odontológica, nutricional o psicológica. En casos en donde se necesita una atención médica más especializada se orienta y canaliza al alumno a las diferentes instituciones de salud pública a la cual tienen derecho para que sean atendidos con la finalidad de recibir un tratamiento oportuno para no poner en un mayor riesgo su salud. Por lo antes mencionado este estudio tuvo la finalidad de determinar la prevalencia de una de las condiciones médicas más frecuentes entre los alumnos de nuevo ingreso como lo es la anemia. Previamente mencionamos que uno de los grupos poblacionales más vulnerables a esta patología es el sexo femenino, por lo que este estudio se enfocó en determinar de manera específica que tipo de anemia es la más común y frecuente entre la población universitaria de nuevo ingreso femenina durante el periodo de ingreso 2024, esto debido a que la información existente es escasa o no muy clara, por lo que este trabajo aporta el abordaje de este tema que es de suma importancia ya que la anemia es una condición que también puede disminuir el desarrollo educativo y la atención y tratamiento oportuno son clave para mejorar la salud del alumno además de contribuir a un mejor rendimiento académico.

Material y métodos

Este estudio es observacional transversal. Se analizaron un total de 2537 muestras de sangre periférica, obtenidas en alumnos de nuevo ingreso a una universidad pública del estado de Veracruz. No se hizo distinción por edad, ya que el estudio se enfocó en conocer la prevalencia general de anemia en esta población.

Recolección y procesamiento de muestra

Las muestras de sangre fueron recolectadas mediante la técnica de venopunción con equipo de extracción al vacío y almacenadas en tubos con anticoagulante EDTA de 5ml. Las muestras fueron analizadas mediante citometría de flujo por el analizador hematológico automatizado CELL-DYN Emerald 22. Los parámetros evaluados incluyeron Hemoglobina (Hb), Hematocrito, Volumen Corpuscular Medio (VCM), Hemoglobina Corpuscular Media (HCM), Concentración de Hemoglobina Corpuscular media (CHCM), ancho de distribución eritrocitaria (RDW). La clasificación morfológica de las anemias se basó de acuerdo con el VCM, utilizando el punto de corte propuesto por la Organización Mundial de la Salud.

Se realizaron extendidos de sangre periférica a las muestras que presentaron alteraciones en los parámetros evaluados, empleando la técnica de tinción Panóptico rápido con el Kit hemo colorante Hemocrom-fix. Los extendidos sanguíneos se observaron en el microscopio para su evaluación morfológica, empleando los objetivos 40x y 100x con aceite de inmersión.

Consideraciones éticas

Para este protocolo de investigación se dio un consentimiento informado a los alumnos en el cual se considera los aspectos éticos de la declaración de Helsinki. Se cumplieron con los criterios de beneficencia, equidad y consentimiento, así como todo lo escrito en sus declaraciones y códigos para la realización de un protocolo médico confiable. Así mismo, por parte de las leyes nacionales mexicanas, este trabajo se basó bajo las normas de la ley general de salud, específicamente el artículo 7 y 8, ya que dicha investigación se considera de muy bajo riesgo. Así mismo la información será resguardada considerando la protección de datos personal.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tiene conflicto de intereses para la realización del presente trabajo de investigación.

Financiación

Los autores declaran que no recibieron financiamiento externo. Se utilizaron los recursos propios de las instituciones participantes.

Resultados

En este estudio participaron un total de 2537 estudiantes universitarios de nuevo ingreso, pertenecientes a 13 facultades diferentes, tanto las áreas de ingeniería y la administrativa fueron las que tuvieron una mayor participación, sin embargo, no se encontró un patrón alguno o que alguna facultad tuviera una mayor frecuencia que otra, gráfica 1.

Para poder determinar si existía una diferencia entre los géneros en algún tipo de anemia en particular del total de participantes, 1134 (45%) correspondieron al sexo masculino y 1403 (55%) pertenecieron al sexo femenino, gráfica 2.

Tomando esto último en consideración, se determinó que la prevalencia de anemia en la población estudiada fue del 6.26%, correspondiente a 159 casos identificados dentro del total de 2537 estudiantes analizados, gráfica 3.

Una vez identificados los casos clínicos en los que se presentaban alteraciones en la Hb, VCM, Hematocrito, las anemias fueron clasificadas de acuerdo con el VCM, identificándose una prevalencia de 3.4% de anemias macrocíticas (87 casos), una prevalencia de 2.5% de anemias microcíticas (65 casos) y una prevalencia de 0.27% de anemias normocíticas correspondiente a 7 casos, véase gráfica 4 en p. 22.

De manera interesante, en este estudio sí se observa una tendencia a cierto tipo de anemia en específico por género, ya que en cuanto al género femenino, se observó una mayor prevalencia en los tres tipos de anemia, 2.48% anemia microcítica, 2.08 % anemia macrocítica y 0.27% anemia normocítica, representando todos los casos en esta última comparado con el género masculino. En cuanto a los casos y tipos de anemia en hombres, se observó que presentaron una prevalencia de 1.3% en anemia macrocítica y 0.07% en anemia microcítica comparado con las mujeres, gráfica 5.

Discusión y conclusión

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que la anemia afecta principalmente a mujeres embarazadas, adolescentes y mujeres en periodo menstrual. A escala mundial se calcula que aproximadamente el 30% de las mujeres entre 14 a 49 años padecen anemia y de sus clasificaciones la anemia microcítica por deficiencia de Hierro es la más común (2).

Existen antecedentes de que, en una investigación hecha por la Ensanut en el 2022, indicó que la prevalencia de anemia en mujeres mexicanas entre 20-49 años fue de 15.8%. En otro estudio, también llevado a cabo por la Ensanut encargada de investigar factores asociados a la anemia son principalmente la deficiencia de micronutrientes en mujeres mexicanas no embarazadas de 12 a 49 años, en este estudio se demostró que; el 15.7% de las mujeres presentó anemia, así mismo el 41.9% fue por deficiencia de hierro y 17.2% se debió a la deficiencia de vitamina B12. En el mismo estudio mencionan que en ambos casos la principal fuente de desarrollo de este tipo de anemias está asociado a una alimentación no saludable, sobre peso, tabaquismo y consumo de alcohol (20). En cuanto a nuestros datos observamos que la anemia con mayor prevalencia fue la anemia macrocítica en el total de la población estudiada, sin embargo, cuando llevamos a cabo una clasificación de anemias por género, nuestros resultados concuerdan con lo observado por Ensanut, ya que, la anemia microcítica en mujeres es la predominante (figura 5) por otro lado, la anemia predominante en el género masculino fue la macrocítica la cual está asociada principalmente a bajos niveles de vitamina B12 y folatos así como el consumo de alcohol. En cuanto a la anemia microcítica predominante en el género femenino se tienen antecedentes que esta puede estar relacionada también a una alimentación sana deficiente ya que la disminución o ausencia de micronutrientes, como el hierro, influyen en el desarrollo de este tipo de anemia. Como podemos observar ambos tipos de anemias observadas en este estudio, están relacionadas principalmente con una mala alimentación lo cual es característico de la vida estudiantil en nuestro país, ya que por carga excesiva de horario o clases, en muchos de los casos los alumnos no pueden sostener una alimentación saludable y esto puede influir en el desarrollo de algún tipo de anemia, no solo eso, sino que también el consumo de tabaco y alcohol influyen en el aumento de este tipo de anemias, ambas conductas asociadas a la vida o conducta universitaria, en muchos casos (21).

La información obtenida en este estudio resulta relevante al proporcionar un primer panorama sobre la prevalencia y tipología de anemias en la población universitaria de nuevo ingreso, un grupo del cual no se disponía de datos previos. Estos hallazgos podrían contribuir al fortalecimiento de estrategias de vigilancia en salud estudiantil, facilitando la identificación de factores asociados, como una alimentación deficiente o el consumo excesivo de alcohol, que impactan negativamente el estado hematológico y, potencialmente, el rendimiento académico. Es importante destacar que todos los estudiantes a los cuales se les diagnostico esta condición fueron canalizados al área de nutrición, para que recibieran una orientación nutricional y así atender su salud de manera más oportuna.

 

 

 

Palabras clave: anemia población universitaria anemias microcíticas.

2026-07-08   |   0 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 21 Núm.1. Enero-Junio 2026 Pags. 14-23 Rev Invest Cien Sal 2026; 21(1)