Comparación de los somatotipos de las jugadoras de softbol y futbol de la Facultad de Ingeniería, Veracruz, de la Universidad Veracruzana

Comparison of the Somatotypes of Softball and Soccer Players from the Facultad de Ingeniería, Veracruz, at the Universidad Veracruzana 

Autores: Reyes Díaz Rosario Adriana, Rosado Balderas Oudry Yamileth, Ramírez Briano Diana

Completo

Introducción

La evaluación morfológica de los deportistas se considera una herramienta esencial en las ciencias aplicadas al deporte. Esta evaluación no solo permite entender la composición corporal, sino también la adecuación a las exigencias funcionales de cada disciplina y su potencial de desarrollo a través del entrenamiento. Entre los diversos modelos para caracterizar el cuerpo, se encuentra el somatotipo de Heath-Carter que destaca por integrar tres componentes fundamentales: la endomorfia (asociada al tejido adiposo), la mesomorfia (relacionada con el desarrollo musculo-esquelético) y la ectomorfia (vinculada a la linealidad del cuerpo) (1). Este modelo ha demostrado ser valioso para describir la constitución física de los atletas, identificar perfiles que se asocian con un requerimiento óptimo y guiar programas de entrenamiento y nutrición. Numerosos estudios han evidenciado diferencias en los somatotitpo de los deportistas según el tipo de deporte, el nivel de competencia, la posición en el campo y el género. Por ejemplo, en el futbol se ha encontrado una predominancia de los perfiles meso-endomorfia en atletas tanto jóvenes como adultos, los cuales están adaptados a las demandas de fuerza, resistencia y contacto físico que caracterizan esta disciplina (2,3). Además, la evolución del somatotipo hacia proporciones más musculosas y equilibradas en las últimas décadas se ha atribuido al aumento de la profesionalización, la planificación estructurada del entrenamiento y la intervención nutricional especializa (4). Por el contrario, el softbol presenta demandas intermitentes y técnicas, donde las características físicas pueden variar significativamente según la posición desempeñada en el juego. Sin embargo, estudios recientes han indicado que, incluso en estos deportes, la identificación de patrones morfológicos puede facilitar la planificación de intervenciones específicas y mejorar el rendimiento general del equipo (5,6). La combinación de la valoración somatotípica con el análisis del estado nutricional constituye una estrategia integral para la preparación de las atletas. A pesar del interés por la morfología en el deporte, aun son escasos los estudios que comparan el somatotipo de mujeres universitarias de diferentes disciplinas colectivas, especialmente en el ámbito universitario en México. Por lo tanto, es necesario contar con más evidencia que relacione las características morfológicas con el entorno de entrenamiento, la experiencia deportiva adquirida y las condiciones nutricionales de las jugadoras.

Material y métodos

Se llevó a cabo un estudio comparativo, transversal y cuantitativo con el objetivo de examinar y contrastar el somatotipo de jugadoras universitarios de softbol y futbol, aplicando el método antropométrico de Heath-Carter. La investigación se realizó en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Veracruzana. La muestra consistió en 25 jugadoras universitarias, divididas en 2 grupos: Grupo 1: 13 jugadoras del equipo representativo de sóftbol. Grupo 2: 12 jugadoras del equipo representativo de fútbol. Los criterios de inclusión requerían que las participantes estuvieran inscritas en el equipo deportivo universitario de su facultad, tuvieran entre 18 y 25 años y contarán con al menos 6 meses de participación activa en competencias y entrenamientos. Se excluyeron a las jugadoras que presentaran lesiones musculoesqueléticas recientes o condiciones médicas que pudieran alterar la composición corporal como el embarazo, la amenorrea funcional o el uso activo de medicamentos. Para a recolección de datos, las participantes firmaron un consentimiento informado. Las evaluaciones fueron realizadas por personal capacitado en antropometría de nivel 1 ISAK, utilizando equipos certificado y estandarizado. Las mediciones se llevaron a cabo por la mañana, con las participantes vestidas con ropa deportiva ligera, en un laboratorio con temperatura controlada. Las variables antropométricas empleadas para el cálculo del somatotipo fueron las siguientes: Peso corporal (kg), con báscula digital marca SECA 813, de precisión (±0.1 kg); Talla (cm), con estadímetro SECA 213 portable, de precisión (±0.1 cm).; Pliegues cutáneos: bíceps, tríceps, subescapular, ileocrestal, supraespinal, abdominal, pliegue del muslo medial. Perímetros: brazo relajado, brazo contraído, muslo medial, pantorrilla, cintura, cadera. Diámetros óseos: biepicondilar del húmero, muñeca y del fémur. A partir de estas variables, se calculó el somatotipo de Heath-Carter (endomorfia, mesomorfia y ectomorfia), siguiendo el método original descrito por Carter y Heath, con cálculos manuales validados mediante software especializado. Los datos fueron analizados en Microsoft Excel 365, donde se calcularon medidas de tendencia centra (media) y dispersión (desviación estándar) para cada uno de los tres componentes somatotípicos, segmentados por grupo deportivo. Posteriormente, se realizó una comparación descriptiva entre los promedios de softbol y futbol, complementada con representaciones gráficas a través de somatocartas para cada grupo, lo que permitió visualizar de manera integrada las diferencias morfológicas.

Consideraciones éticas

El estudio se apegó a los principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos señalados en la Declaración de Helsinki de la Asociación Mundial Médica (64a Asamblea General, Fortaleza, Brasil octubre 2013) y con la legislación nacional vigente en la Ley General de Salud: Titulo Quinto y los lineamientos establecidos en el de la Norma Oficial Mexicana NOM-012-SSA3-2012.

Resultados

Los resultados de los somatotipos relacionadas con las jugadoras de softbol y futbol universitarias mostraron diferencias cuantitativas y cualitativas entre grupos, como se menciona a continuación. Se evaluaron 13 jugadoras de softbol y 12 jugadores de futbol. Todas fueron evaluadas de acuerdo al protocolo antropométrica Health-Carter para establecer su somatotipo, que incluye los componentes: endomorfia (adiposidad), mesomorfia (músculo-esquelético) y ectomorfia (linealidad del cuerpo). Los resultados de cada uno de los grupos se muestran en la Tabla 1. Las integrantes del equipo de futbol presentaron una composición corporal más equilibrada y desarrollada, caracterizada por un somatotipo meso-endomórfico. Por el contrario, las jugadoras pertenecientes al equipo de softbol demostraron valores más bajos para los tres componentes, indicando un somatotipo hiposomático con tendencia a ligera ectomorfía. Los valores de endomorfía fueron mucho más altos entre las futbolistas (2.85 ± 0.63) en comparación con las jugadoras de softbol (1.44 ± 0.22), lo que representó una mayor distribución de tejido adiposo. Este resultado es consistente con la observación de Rodríguez et al. (2) quienes afirman que el grado de masa grasa es muy diferente en mujeres físicamente activas y que puede estar influenciada por el tipo de deporte, la intensidad del entrenamiento y el perfil metabólico de cada deportista (1). En lo que respecta al tamaño muscular, las jugadoras de fútbol estaban más desarrolladas (1.87 ± 1.61) que las jugadoras de sóftbol (0.93 ± 1.85). Por otro lado, la baja mesomorfia en el softbol puede deberse a una menor frecuencia de entrenamiento de fuerza o a un nivel competitivo más recreativo entre las participantes. La disparidad podría atribuirse a una menor incidencia de entrenamiento de fuerza o a un nivel competitivo más bajo. Estudios como el de Perro ni et al. (1) Han demostrado que los jóvenes deportistas que practican de manera cotidiana generalmente presentan un carácter mesomórfico más evidente especialmente en disciplinas como el futbol que es un deporte que combina resistencia, velocidad y contacto físico (2). En la ectomorfía, ambos grupos presentaron bajos valores y este componente fue ligeramente más alto en el grupo de futbol (1.22 ± 1.13) que en el grupo de softbol (0.83 ± 1.10). Esto apoya la premisa de que las jugadoras de futbol no sólo muestran niveles más altos de desarrollo muscular y adiposo, sino también de mayor linealidad corporal, lo que podría favorecer el rendimiento en desplazamientos continuos y juego dinámico. Hernández-Jaña et al. (4), estudiaron que las jugadoras profesionales de futbol tienen mayor proporcionalidad corporal y volumen táctico comparado con las jugadoras de fútbol (3). Las somatocartas presentadas para los dos grupos confirman diferencias morfológicas importantes, las cuales se muestran en las gráficas 1 y 2. En fútbol el punto promedio fue localizado más cerca al centro de la figura triangular, con una ligera inclinación hacia la endomorfia, indicando una morfología más balanceada y funcional, por el contrario , la somatocarta de softbol mostró un desplazamiento hacia el cuadrante inferior derecho, representando un perfil con bajos niveles de masa muscular y grasa. Esto se alinea con el hallazgo de migración somatotípica propuesto por Moya-Amaya et al. (3) en donde los deportistas preparados mejor físicamente tienden a desarrollar somatitopos más mesomórficos, alejándose de perfiles hipoactivos o escasamente adaptados morfológicamente (4)

Discusión

A través de la interpretación de los somatotipos de Heath-Carter, se observaron variaciones significativas en la composición corporal entre los equipos femeninos de fútbol y de softbol. Estos resultados permiten la reflexión sobre la relación entre la forma corporal y las demandas funcionales particulares de una disciplina deportiva; el impacto de factores como la preparación física, el entorno o las condiciones de la competencia y la maduración biológica en la configuración del fenotipo de las deportistas. Se encontró que las futbolistas estudiadas tenían en promedio un somatotipo de 2.85–1.87–1.22; indicando una complexión mesoendomórfica, lo que significa un desarrollo muscular moderado y depósitos grasos moderados, así como baja linealidad. Esta tendencia está en línea con lo que ha informado Perroni et al. (1) que las jóvenes jugadoras de fútbol tienden a combinar una morfología mesomórfica funcional con un entrenamiento físico sistemático, especialmente al jugar en la mitad o el fondo de la defensa (1). En contraste, las jugadoras de softbol presentaron un somatotipo promedio de 1.44–0.93–0.83, ubicándolas en el extremo inferior de los perfiles hiposomáticos eco-mesomórficos, que se caracterizan por tener poca masa grasa y músculo. Esta configuración podría deberse a niveles más bajos de competencia o menos oportunidades de exposición a actividades de acondicionamiento de fuerza y otras aeróbicas. Rodríguez et al. (2) señalan que, en las personas físicamente activas, la composición corporal puede variar ampliamente según la competencia jugada, la intensidad de la actividad y la experiencia acumulada a lo largo de los años (2). Desde el punto de vista visual, las somatocartas revelan que las futbolistas están posicionadas más cerca del eje central de triángulo del somatotipo, indicando una constitución morfológica más equilibrada, mientras que las jugadoras de softbol se alejan más hacia los cuadrantes periféricos, indicando un desarrollo físico general menor. Esto concuerda con lo dicho por Moya-Amaya et al; que documentan una evolución del físico de las futbolistas profesionales hacia estructuras más corpulentas, resultado de la profesionalización del entrenamiento y la especialización posicional (3). Hernández et al.; encontraron de manera similar que las futbolistas de élite tendían a desarrollar una mayor proporcionalidad corporal y componentes mesomórficos debido a la alta demanda energética y mecánica del deporte. Los movimientos intermitentes, saltos, sprints, cambios de dirección y el contacto físico requieren una composición corporal que favorezca la potencia y la eficiencia motora (4) Por otro lado, el perfil corporal menos desarrollado en las jugadoras de softbol podría interpretarse como una consecuencia del carácter continuo y técnico del juego, el esfuerzo es intermitente y de breve intensidad, con pausa frecuentes entre actividades. Además, como observó Vera et al. (5) la posición en el campo influye en la morfología, por ejemplo, las lanzadoras y receptoras tienden a tener somatotipos más mesomórficos, mientras que las jardineras muestran una mayor tendencia a la ectomorfia. Para la planificación de entrenamientos, identificación de talentos deportivos y diseño de estrategias nutricionales, estos estudios tienen grandes implicaciones. Un entrenador que posea un conocimiento detallado de los somatotipos de sus atletas puede optimizar su rendimiento en línea con las características individuales de cada uno. Además, los perfiles observados podrían proporcionar un punto de partida y de referencia para monitorear el desarrollo físico durante toda una temporada y a lo largo de la carrera competitiva universitaria de un deportista. Finalmente, aparece una variación sustancial dentro de cada grupo, como lo sugieren las cifras de la desviación estándar (tabla 1); esto implica que hay una variedad de factores individuales, tales como la experiencia deportiva, los hábitos de entrenamiento, la predisposición genética y la adherencia a un programa, que pueden afectar el tipo de cuerpo más allá de simplemente participar en un determinado tipo de deporte.

Conclusión

Los hallazgos de este estudio permitieron definir importantes diferencias en el somatotipo entre jugadoras universitarias de sóftbol y fútbol, aspectos morfológicos que reflejan demandas fisiológicas específicas de cada modalidad, el nivel de preparación deportiva, el nivel competitivo y el aspecto nutricional de las jugadoras evaluadas. Las jugadoras de fútbol presentaron un somatotipo promedio mesoendomorfo (2.85-1.87-1.22), con un desarrollo corporal más equilibrado y robusto, lo que demuestra una coherencia con la intensidad y las características específicas de este deporte. Por otro lado, las jugadoras de sóftbol se caracterizan por un perfil bajo (1.44-0.93-0.83), con bajos niveles de adiposidad, masa muscular y linealidad, pudiendo estar relacionado con la intermitencia del juego, un entrenamiento físico sistemático y diferentes en el estado nutricional. Esto coincide con la evidencia científica que se ha mostrado a lo largo del trabajo, que indica que la práctica regular y estructurada incrementa la masa muscular y hay una mejor distribución de masa grasa, mientras que en los deportes con bajos niveles de exigencia física como lo es el sóftbol están asociadas con somatotipos menos desarrollados cuando la actividad física no se acompaña con una planificación del entrenamiento y adecuadas prácticas nutricionales. Este sentido la determinación del somatotipo, constituye una herramienta valiosa para el diagnóstico morfofuncional, la orientación del entrenamiento, el diseño de planes alimentarios personalizados y la selección de talentos deportivos.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses para la publicación del presente artículo.

Financiación

Los autores declaran que no recibieron financiamiento externo. Se utilizaron los recursos propios de las instituciones participantes.

Palabras clave: Somatotipo ISAK softbol futbol somatocarta.

2026-10-12   |   2 visitas   |   Evalua este artículo valoraciones

Vol. 21 Núm.0. Abril 2026 Pags. 12-16 Rev Invest Cien Sal 2026; 21(Supl. 1)