Mucho se ha escrito sobre las razones que originan las guerras, pero más allá de conceptos políticos o económicos, destaca un factor mucho más simple y primario: el odio. El miedo engendra odio, el soldado que en la guerra avanza agachado en un ambiente hostil, oyendo silbar las balas, empuñando su arma y esperando y temiendo recibir fuego enemigo en cualquier momento, se ve invadido por el miedo aunque por su formación profesional esté obligado a dominarlo. Ese miedo lo hace odiar genéricamente a todo aquel que puede matarlo. Se trata del odio “profesional”, el que se inculca al combatiente para poder enfrentarse a diario con la muerte y llega a formar parte de la cultura de la guerra de quien sabe que debe matar para no ser, a su vez, muerto.
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2003-10-15 | 735 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 1 Núm.5. Octubre 2002 Pags. 16 Dol Clin Ter 2002; I(5)