Autor: Mañé Garzón Fernando
La consulta o el hallazgo en el examen de un vientre grande, prominente, es un hecho frecuente en pediatría. Si sólo se examina al niño acostado, más de una vez se omitirá el diagnóstico. Como se trata de un signo clínico de mucho valor, debemos proceder ante él con mucho tino y método. Tino a fin de realizar una correcta semiología. Observarlo parado (saliente, global, superior o inferior), acostado (en obús, de batracio); observar la columna (normal, lordosis, cifosis), la piel (ombligo normal o desplegado, con circulación venosa superficial); percutir, maniobra primordial (timpánico, mate global, declive o desplazable); palpar; maniobra esencial (tonicidad de la pared, superficial, profunda, se palpan o no organomegalias: hígado, bazo, riñones, vejiga, tumoraciones); auscultar (soplos, gases). Una vez recogidos todos estos datos debemos proceder con un método. Propongo el siguiente, que nos ha dado muchas satisfacciones y más de una vez ha evitado errores.
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2004-01-23 | 993 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 74 Núm.3. Julio 2003 Pags. 208-211. Arch Pediatr Urug 2003; 74(3)