La discreta ceremonia previa al sueño es el momento para acomodar las piezas de la vida de un día que ha partido, después de intensa actividad física, emocional o ambas con el recorrido mágico de hechos, personas y acontecimientos que entran o salen de la mente de acuerdo a nuestra voluntad. Pasa el tiempo tan rápido y más rápido conforme se avanza en el sendero de la vida, se atropellan las ideas y con frecuencia no es fácil recordar todos los eventos que alguna vez fueron memorables, desde la infancia hasta las voraces y dramáticas situaciones del mundo exterior. Así pasa la vida al abrigo de pensamientos, satisfacciones y angustias. Las cosas siguen su ritmo aun cuando no les dediquemos la atención necesaria a la familia y a los amigos; las flores crecieron en el tiempo cuando el hombre empieza a tener sombra o cuando la actividad de su delicado mecanismo comienza a aminorar con la materia sagrada y mágica a entrar en el tiempo de la armonía. La burbuja de la vida, su tensión superficial, la mantiene la buena voluntad con el paso del tiempo, que a propósito no se si la vida pasa en el hombre o éste la recorre en el tiempo; de igual manera cuando la burbuja se rompe y las flores y los frutos eligen su camino nos debe quedar la luminosidad del firmamento.
2004-04-22 | 794 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 24 Núm.1. Enero-Marzo 1996 Pags. 4-5 Rev Mex Angiol 1996; 24(1)