La hipertensión pulmonar es la complicación cardiovascular más frecuente en el paciente con enfermedad pulmonar obstructiva crónica severa. Tiene grados variables, pero cuando el paciente está sintomático o es diagnosticada, la enfermedad ya está muy avanzada y la calidad de vida del enfermo así como la sobrevida están muy limitadas, siendo entonces uno de los mayores predictores de mortalidad. Existe una serie de eventos correlacionados para su desarrollo con cambios importantes anatómicos en los vasos pulmonares, además sin síntomas específicos ya que los que predominan son los respiratorios de la enfermedad pulmonar. Los estudios realizables para el diagnóstico son variados desde la radiografía de tórax, los gases arteriales, las pruebas de función respiratoria incluyendo espirometría, pletismografía, capacidad de difusión del monóxido de carbono, ejercicio cardiopulmonar, caminata de 6 minutos y el análisis del aire espirado. Además es necesario realizar electrocardiograma, ecocardiograma, ecografía transcutánea del flujo yugular, tomografía axial computarizada torácica de alta resolución y resonancia magnética nuclear, pero el más especifico aunque invasivo es el cateterismo cardiaco derecho con medición de presiones pulmonares. La administración de oxígeno suplementario a largo plazo es el único tratamiento que ha demostrado mejoría en la hipertensión pulmonar. El pronóstico es malo a corto-mediano plazo cuando existe la presencia de hipertensión pulmonar.
Palabras clave: EPOC hipertensión pulmonar remodelación vascular pulmonar vasodilatación.
2004-04-29 | 745 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 17 Núm.1. Enero-Marzo 2004 Pags. 71-82 Rev Inst Nal Enf Resp Mex 2004; 17(Supl 1)