La estructura del conocimiento biomédico

Autores: Narin Francis, Pinski Gabriel, Gee Helene H

Fragmento

Fuente: Narin F, Pinski G, Gee HH. Structure of the biomedical literature. JASIS 1976;27(1):25-44. Condensado por Rubén Cañedo Andalia. La biología es la ciencia de la vida. Comprende un complejo de ciencias particulares como la zoología, la botánica, la fisiología, la microbiología, la genética y otras. La biología alcanza un avance particularmente impetuoso en el siglo xx, al surgir secciones como la fisiología, la genética, la citología, la bioquímica y la biofísica, que estudian las leyes fundamentales de los procesos de la vida !nutrición, reproducción, metabolismo, herencia, etcétera. Disciplinas como la bioquímica (orientada al estudio de la química de diversos fenómenos biológicos) y la fisiología (enfocada al estudio de las funciones de los seres orgánicos y los fenómenos de la vida), constituyen afluentes vitales del conocimiento en el desarrollo de las especialidades clínicas. La medicina comprende un grupo de disciplinas orientadas fundamentalmente al tratamiento de las enfermedades en el hombre y en los animales. Como resultado de la necesidad de estudiar el cuerpo humano profundamente y de la imposibilidad de satisfacer dicha necesidad dentro del marco del contenido de una sola especialidad, la medicina se desmembró en una serie de ramas con objetos de estudio bien delimitados, como, por ejemplo, la endocrinología, que estudia el desarrollo, las funciones y las afecciones de las glándulas de secreción interna, y la dermatología, que trata las enfermedades de la piel. El cuerpo humano, dividido en los sistemas óseo, circulatorio, muscular, digestivo, respiratorio, nervioso, etc., según parámetros básicamente anatomofisiológicos, generó el desarrollo de especialidades médicas como la ortopedia, la cardiología y la angiología, la gastroenterología, la neumotisiología y la psiquiatría, entre otras.

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2004-10-08   |   507 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 5 Núm.3. Septiembre-Diciembre 1997 Pags. 63-67 Acimed 1997; 5(3)