Fidelidad de las traducciones de textos científico-médicos

Autor: López Espinosa José Antonio

Fragmento

Para nadie es un secreto que la traducción se ha convertido en un baluarte del desarrollo de la ciencia y la técnica, y que ocupa un lugar preponderante como medio de comunicación científica en general, y como manifestación del procesamiento analítico sintético de la información en particular. En el caso específico de las ciencias médicas, esta actividad tiene una importancia de primer orden, pues la mayor parte de la información científica que en ellas se genera, se publica en idiomas extranjeros. Los progresos de la fecundación in vitro, que permite ya a numerosas parejas estériles obtener el hijo que nunca antes hubieran podido concebir; los trasplantes de órganos, que posibilitan prolongar la vida de personas antes condenadas a morir irremediablemente; el descubrimiento de los genes del cáncer y del metabolismo del colesterol; las intervenciones quirúrgicas a fetos y muchos otros avances de la medicina contemporánea, no se habrían podido diseminar e interpretar en los diferentes países del mundo, si no se hubieran plasmado por escrito, y sometido posteriormente al proceso de traducción. De lo anterior se deduce la gran responsabilidad que concierne al profesional que ejerce se función llevando de un idioma a otro los textos de documentos, cuyo contenido puede significar la promoción, conservación y desarrollo de la salud y, en muchos casos, la salvación, recuperación y prolongación de una vida. En consecuencia, el traductor de documentos científico-médicos ha de ser siempre fiel al principio sostenido por Félix Varela desde comienzos del siglo xix, quien afirmaba que "una ciencia no es más que un idioma exacto", que exige a quien traduce una mayor meticulosidad y, como en el arte o el deporte, a ir cada vez más lejos, a trascenderse a sí mismo.

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2004-11-12   |   414 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 3 Núm.2. Mayo-Agosto 1995 Pags. 24-35 Acimed 1995; 3(2)