Medicina y cultura (segunda pate)

Autor: Lifshitz Guinzberg Alberto

Fragmento

La cultura personal de los médicos Aquí el término “cultura” adquiere la connotación de conocimientos generales, ajenos al campo técnico de la medicina, y en particular la del conocimiento relacionado con las humanidades y las artes. Tradicionalmente se ha dado por hecho que el médico es un individuo “culto” y que es capaz de dialogar sobre temas diversos tales como historia, política, música o literatura. Más aún, se ha considerado que ésta es una capacidad deseable para ejercer mejor su función social. Alguien dijo –es preferible no atribuir la frase a ninguno de los muchos que han sido referidos como autores– que “aquel que sólo sabe medicina, ni medicina sabe”, y se señala a Sydenham como el que a la pregunta sobre cuál era el mejor texto de medicina contestó que el Quijote. Algunos críticos de la medicina contemporánea han señalado precisamente como una de las deficiencias de los profesionistas de hoy que su cultura se restringe a los aspectos técnicos de la medicina, y de allí derivan algunas consecuencias, como las dificultades para comunicarse con los pacientes, la debilidad de los lazos en la relación médico-paciente y otras. Otros se preguntan si no será suficiente ocupar las limitadas capacidades de la mente humana en alcanzar un conocimiento extenso y profundo de los aspectos técnicos de la medicina como para distraerse en ideas más o menos superfluas para quien tiene la grave responsabilidad de salvar vidas y curar enfermedades. Si no será tan sólo una idea romántica la de aspirar a que los médicos todavía conversen con los pacientes más allá de lo estrictamente limitado a los aspectos que tienen que ver con la oportunidad de ayudarlos, es decir, del interrogatorio convencional tal como lo manda la historia clínica, ¿de qué le sirve, como médico, saber quiénes fueron los combatientes en la guerra del Peloponeso, quién compuso la ópera Aída o de qué trata la novela Middlemarch?

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2004-12-14   |   873 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 18 Núm.2. Marzo-Abril 2002 Pags. 102-105 Med Int Mex 2002; 18(2)