Diabetes y tuberculosis:

En el laberinto del subdesarrollo 

Autor: Aguilar Salinas Carlos Alberto

Fragmento

Las profundas modificaciones sociales y del estilo de vida que sucedieron en los países en desarrollo durante la segunda mitad del siglo XX resultaron en una vertiginosa transformación de los principales problemas de salud. Las enfermedades infecciosas disminuyeron su incidencia o su letalidad, en contraste, los procesos crónico-degenerativos tomaron los primeros lugares entre las causas de mortalidad. Los procesos que determinaron la transformación continúan presentes y en renovación, su impacto sobre los problemas de salud es, aún, una historia incompleta. Las observaciones descritas por Alfredo Ponce de León y cols. sobre la interacción entre la tuberculosis y la diabetes tipo 2 son prueba de ello, sus datos demuestran que el riesgo de sufrir tuberculosis activa atribuible a la diabetes es varias veces mayor al de condiciones que son consideradas como determinantes mayores de la incidencia. Resulta paradójico que una enfermedad resultante de la “modernidad” como la diabetes tenga un efecto adverso y significativo sobre la incidencia y/o el curso clínico de la tuberculosis. El impacto para la salud pública de la interacción entre tuberculosis y diabetes es una llamada de alerta, sus antecedentes e implicaciones se discuten a continuación. El 90% de los 3.8 millones de casos nuevos de tuberculosis diagnosticados durante el año 2001 ocurrieron en países en desarrollo. Las condiciones ambientales (ej. hacinamiento, servicios médicos insuficientes, etc.) y de los individuos (ej. desnutrición) son las explicaciones tradicionales del predominio de la tuberculosis en países subdesarrollados. Para México la lucha contra la tuberculosis ha sido uno de los objetivos principales del Sistema Nacional de Salud, desde los años 30. La Campaña Nacional de Tuberculosis ejecutada en los 60 fue sustituida, en los 80, por el Programa de Acción Tuberculosis, de estructura horizontal, con cobertura nacional cercana al 100%. Las acciones del programa son acordes con el curso clínico de la enfermedad.

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2005-05-05   |   3,008 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 57 Núm.1. Enero-Febrero 2005 Pags. 82-84 Rev Invest Clin 2005; 57(1)