Poesía del código genético.

Autor: Quijano Narezo Manuel

Fragmento

Se habla mucho recientemente en el mundo entero de las células madres y la posibilidad de la clonación terapéutica para formar órganos o tejidos que puedan sustituir la función de un órgano dañado. Como asociación de pensamiento (técnica primordial del psicoanálisis), esto permitiría recordar que, desde hace tal vez milenios, el hombre reflexionó sobre la inmortalidad; en su gran mayoría se confinaba a términos metafísicos o religiosos y confundían la subsistencia con la metamorfosis, pues a veces su deseo era que el individuo podía quedar siendo el mismo, intacto en un mundo cambiante; y otras imaginaba que el alma reencarnaba en otros individuos, animales o humanos. Científicamente, el asunto podría abordarse también, pero no hablando de inmortalidad sino de supervivencia…. y ya no de un individuo sino de órganos o tejidos aislados. En los cultivos de tejidos, efectivamente, se pueden tener derivados directos de unas células que alguna vez formaron parte de tejido viviente, siempre idénticas, en cierta forma las mismas pero renovadas, y que siguen con vida y función años después de que el ser de donde provenían falleció. Como a menudo se ha definido la vida como la capacidad de reproducción, podría aceptarse ese fenómeno como supervivencia pura y natural. Una supervivencia muy diferente a la descrita por los biólogos (y hasta por los poetas) cuando se refieren al ciclo interminable de la materia viva, al hacer alusión a que los vegetales y los animales se nutren de productos de la degradación de ellos mismos; claro que eso no es supervivencia sino donación de átomos o moléculas de carbono, nitrógeno u oxígeno anónimos que, algún tiempo atrás, fueron “sustancia viva”.

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2006-05-26   |   1,720 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 48 Núm.6. Noviembre-Diciembre 2005 Pags. 221-223 Rev Fac Med UNAM 2005; 48(6)