Filosofía barata

Autor: Quijano Narezo Manuel

Fragmento

El uso en la literatura del lenguaje áspero y vulgar así como de obscenidades, es una técnica de choque muy antigua, que siempre ha tenido adeptos, y va dirigida a los que presumen de recatados o "hastiados", (traducción del galicismo "blasé" de uso no raro entre los mexicanos snob), por haber visto todo. Los términos, indiferentes ellos mismos pero deshonrados por el uso, se vuelven pintorescos y exóticos, aunque no es raro que la brutalidad del lenguaje engañe sobre la banalidad de pensamiento. Un ejemplo es Henry Miller, autor de los Trópicos de Cáncer y de Capricornio y varias otras cosas, glorificando el placer sexual independiente del amor, sin darse cuenta que la voluptuosidad buscada en forma aislada y artificial (como hacen los adolescentes), tiende a volverse sosa rutina. Al escribir hay que buscar la sinceridad y la exactitud, sobre todo si se escribe sobre la propia vida... porque toda existencia tiene casi, como condición sine que non, la infidelidad a sí misma; esto, a pesar de que el pasado es indefectiblemente más estable que el presente, ya que se puede ser feliz sin dejar de estar triste pues los recuerdos amargos son mucho menos numerosos que los simplemente tristes. La vida es algo más que fisiología, que poesía y que moral; es decir, es más que funcionar corporalmente, que pensar y soñar o que cumplir con el deber ser; está sometida a instintos, unos que nos enorgullecen y otros que nos avergüenzan. En el fondo, todos deseamos no que nos aprueben sino que nos comprendan. Uno se adhiere a lo que uno respeta, no a lo que deseamos parecernos.

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2006-05-29   |   146 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 49 Núm.3. Mayo-Junio 2006 Pags. 91 Rev Fac Med UNAM 2006; 49(3)