Autor: Vizcaíno Alarcón Alfredo
Esperando recibir el premio Nobel de Fisiología o Medicina para 1956 por haber desarrollado el cateterismo cardiaco para el ser humano, se encontraban dos afamados cardio-fisiólogos que dada su ñarga y prolífica trayectoria académica a nadie habría extrañado se les distinguiera con el premio. La sorpresa residía en la tercera designación: recaía en un desconocido médico alemán que no era siquiera cardiólogo.
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2002-12-26 | 1,987 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 58 Núm.6. Junio 2001 Pags. 431-438 Bol Med Hosp Infant Mex 2001; 58(6)