Medicina y filosofía

Autor: O'Connor Podestá Alfonso J

Fragmento

La medicina al ser una ciencia, su divorcio con la Filosofía está aún muy lejano debido al sin número de interrogantes que existen en la actualidad en el campo médico, más aún: la considero un soporte y auxilio continuo en sus diferentes facetas que se inician en la investigación (formulación de la hipótesis) y culminan en el correcto tratamiento empleado para combatir la enfermedad y restituir la salud al ser humano que ya de por si, nos lleva a pensar desde cuando tuvimos esta condición. Atendiendo al evolucionismo Darwiniano, tendríamos que remontarnos a la época de los homínidos, de inteligencias rudimentaria o centrarnos en el hombre de Cro–Magnon. Han pasado más de un millón de años y aún la Filosofía sigue ayudando a la Medicina en sus mejoras día a día proporcionándole alternativa creadoras con alcances que la benefician, o es que acaso en algún momento, esta no será más necesaria para ella y podemos hablar de una Medicina sin Filosofía, es decir la ciencia Medica apartada de la duda. Cuando esto ocurra será en forma imperceptible y quizás llegue a ser real, La Medicina habrá alcanzado la completa madurez y se hallará cerca de lo que ahora llamamos Ciencias exactas que provienen del hombre producto de la naturaleza, que soportan descarnadamente el análisis dialéctico sin ningún rubor y gran pragmatismo. Me refiero a la Matemática y a la Física, propias de una realidad que nace en la energía, principio superior generador. La tecnología actual ha posibilitado el catapultar el conocimiento Médico a latitudes insospechadas, pensamientos hechos realidad, concebidos hace no mucho tiempo como ilusos o dementes. Pero ¿no estaremos interfiriendo con el correcto devenir de las cosas y estamos poniendo en riesgo la propia especie humana? Por nuestra creencia empujada por la tecnología, manifestando un afán sobre la naturaleza, avalada por los resultados positivos concretos con respecto a algunos temas puntuales, como la clonación, el descubrimiento del genoma humano, lo que nos quita toda la humildad, enceguece nuestros sentidos y percepción, potenciando nuestro orgullo redomado de poder, que intrínsicamente el hombre ansía poseer. Ya que esta en Boga “La Evidencia en Medicina”, esto nos lleva a reflexionar acerca del relativismo de las formas de curar que en la actualidad son las mejores pero no las ideales. Quizá en el futuro, debido a la ola del conocimiento que no se detiene los paradigmas del hoy serán las falsedades del mañana.

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2006-09-19   |   17,085 visitas   |   4 valoraciones

Vol. 1 Núm.2. Enero-Diciembre 2005 Pags. 2-3 Rev Hosp Central 2005; 1(2)