Autor: Sampedro Tobón María Elena
Existen diferentes escalas de evaluación del autismo, las cuales seguirán siendo necesarias mientras no se encuentren marcadores biológicos. Diversos autores han hecho referencia a las dificultades para el diagnóstico del autismo, algunas de ellas inherentes al cuadro mismo y otras a las personas que rodean al niño. Se asumen como ciertos muchos mitos del autismo, entre ellos: un niño con autismo no es cariñoso, un niño con autismo siempre se autoestimula y autolesiona. Un niño con autismo no habla, no responde preguntas. Aproximadamente el 70 por ciento de los niños con autismo tienen alguna forma de lenguaje. Por tanto, es necesario estar atento a la variedad de manifestaciones del autismo: espectro autista o continuo autista. Existen muchas escalas para evaluar autismo, la escala de sondeo evolutivo (Bayley scales of infant development-BSID), es la mejor documentada y utilizada tanto en la clínica como en la investigación. Es posible evaluar niños hasta los tres años en tres dominios: mental, motor y conductual. La escala de tamizaje específico para autismo (Checklist for autism in toddlers-CHAT) fue publicada en 1992 y constituye la principal herramienta para el tamizaje de autismo, en niños entre los 18-36 meses. La escala de diagnóstico, (Autism diagnostic interview-revised-ADI-R) publicada en 1989, fue diseñada por un grupo de clínicos expertos en el campo del autismo, se correlaciona con la definición del autismo del CIE-10 y del DSM-IV, pero debe ser aplicada por un profesional entrenado. Conduce a puntajes que corresponden a autismo o desórdenes del espectro autista. El LEITER-R es la escala más recomendada evaluar el perfil intelectual de las personas con autismo, aunque también se emplea para otros tipos de discapacidad intelectual.
2006-12-06 | 2,871 visitas | 1 valoraciones
Vol. 22 Núm.2. Abril-Junio 2006 Pags. 106-111 Acta Neurol Colomb 2006; 22(2)