Semblanza del Dr. Daniel Alonso Menéndez

Autor: Resik Habid Pablo

Fragmento

He recibido una difícil encomienda, que sólo han logrado superar el afecto y la admiración profesadas a un hombre, de cuya amistad pude disfrutar una buena parte de mi vida. Su ausencia, irrecuperable y sensible para quienes le conocimos de cerca, poco podría expresarse en unas cuantas palabras que dudo alcancen a apresar los verdaderos sentimientos que inspiró e inspira en nosotros el Dr. Daniel Alonso Menéndez. Se ha decidido, sabiamente, consagrar a su memoria este simposio relacionado con la ética en los servicios de salud. Decisión que nace del justo reconocimiento a su sentido de la responsabilidad social y humana de una profesión tan hermosa como la medicina. De Daniel se habla muy frecuentemente en nuestro entorno familiar, pues su presencia entrañable nunca nos ha abandonado. De su delicadeza, profesionalismo y cuidados, conocieron desde pequeñas mis dos hijas, y entre nuestras esposas nació una amistad tan estrecha que por momentos nos sentíamos tan unidos como a nuestros familiares más cercanos. Hace algunas semanas, supimos con tristeza del fallecimiento de Gisela Domínguez, quien fuera su compañera en la vida, con esa facilidad para seguirle incondicionalmente en cualquier empeño personal, profesional y político. A ella debemos buena parte del testimonio que hoy nos permite recorrer los momentos más importantes de la existencia del Dr. Alonso. Me uní a Daniel, en el trabajo y la actividad revolucionaria, desde el año 1959, cuando en el sector médico la lucha ideológica era muy intensa. En el entonces Colegio Médico Nacional, se produjeron enfrentamientos entre los partidarios de la revolución triunfante y los reaccionarios que pretendían mantenerse al frente de esa organización.

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2007-02-01   |   1,459 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 32 Núm.4. Octubre-Diciembre 2006 Pags. Rev Cubana Salud Pública 2006; 32(4)