Desnutrición infantil en el mundo:

¿sentimiento de culpa o de vergüenza? 

Autores: Ortiz Andrellucchi Adriana, Serra Majem Luis

Resumen

En noviembre de 1996, el mundo dirigió su atención a Roma, donde los jefes de Estado y de Gobierno de más de 180 naciones que participaban en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) se comprometieron a erradicar uno de los peores azotes que pesan en la conciencia colectiva de la sociedad: el hambre. Diez años más tarde, nos encontramos con la triste realidad de que prácticamente no se ha conseguido avance alguno hacia ese objetivo. En 2001-03, según estimaciones de la FAO, habían 854 millones de personas subnutridas a escala mundial. En el mundo en desarrollo, uno de cada cuatro niños y niñas menores de cinco años pesa menos de lo normal, es decir 146 millones de niños menores de 5 años tienen bajo peso. Los estragos que provoca la desnutrición que se padece en la infancia son lo más lamentados por una sociedad, ya que en esta etapa el mayor impacto lo sufre el cerebro del niño, en el que se producirán alteraciones metabólicas y estructurales irreversibles. El hambre y la desnutrición no son consecuencias sólo de la falta de alimentos, sino también de la pobreza, la desigualdad y los errores en el orden de las prioridades de la voluntad política. Con un esfuerzo colectivo en el ámbito internacional, nacional y comunitario, terminar con la desnutrición infantil es no solo un objetivo factible, sino también necesario y prioritario.

Palabras clave: Desnutrición niños salud pública.

2007-04-27   |   23,530 visitas   |   7 valoraciones

Vol. 5 Núm.3. Julio-Septiembre 2007 Pags. 109-114. Acta Cient Estud 2007; 5(3)