Fiebre y otras formas de elevación térmica

Autor: Lifshitz Guinzberg Alberto

Fragmento

Resumen clínico Mujer de 43 años, contadora pública. Su madre y un hermano padecen diabetes mellitus. Su padre murió a los 80 años después de padecer durante 30 de una enfermedad del corazón no identificada. Ella fuma un promedio de 10 cigarrillos diarios desde los 22 años. Es sedentaria, soltera, padece pirosis frecuentes y hace 18 años se le extirpó un quiste de ovario. Diecisiete meses antes de presentarse a consulta tuvo un trauma lumbar, aparentemente sin consecuencias. Sin embargo, desde entonces ha estado particularmente “nerviosa” por lo que le prescribieron imipramina y dosis bajas de propranolol. Diez meses antes de la consulta comenzó con fiebre. Se le informó que tenía salmonelosis y se le prescribió, de manera sucesiva, ciprofloxacina, amoxicilina y ceftriaxona, además de antisintomáticos como inhibidores de la bomba de protones y antipiréticos. Al tercer mes, la fiebre desapareció por dos meses, para reaparecer y mantenerse cotidianamente hasta el día de la consulta. La vieron siete médicos, los cuales le informaron que sólo habían encontrado anemia y elevación del número de plaquetas. Unas radiografías de tórax y abdomen se habían interpretado como normales. Recibió cuatro series diferentes adicionales de tratamiento antimicrobiano.

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2007-06-01   |   1,482 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 59 Núm.2. Marzo-Abril 2007 Pags. 130-138 Rev Invest Clin 2007; 59(2)