Bandera mía, tú representas a mi patria, a mi pueblo, a mi gente. Te prometo ser fiel a mi profesión, con ética; tratar de devolver la salud a mis pacientes rehabilitando su boca. Buscar la excelencia, para hacer de mi patria la nación progresista, humana y exitosa. Que yo, cirujano dentista, sea ejemplo de rectitud; que la virtud mane de mis manos, brindando lo que soy a mis hermanos. Que los pacientes, quienes confían en mí, reciban un trato digno, en un ambiente agradable y un tratamiento benigno. Bandera querida, te entrego lo que me has dado: la oportunidad de servirte.
2007-06-11 | 6,166 visitas | 3 valoraciones
Vol. 3 Núm.31. Febrero 2007 Pags. 10 Odont Moder 2007; 3(31)