Máquinas de follar I: de la masturbación a las máquinas

Autor: Soto Ramírez Juan

Fragmento

La masturbación está relacionada con el autoerotismo y la obtención de placer que toma distancia con la reproducción. La masturbación es, en este sentido, algo innombrable, incluso, en algunas sociedades. La masturbación no se lleva bien con la Iglesia, pero con la psicología ha comenzado a hacer las paces ya desde hace varios años cuando se comenzó a considerar a la masturbación en pareja como parte del ritual previo a la copulación e incluso fue considerada como un método preventivo del embarazo y la transmisión de enfermedades venéreas, y mortales. Masturbación es una palabra que proviene del latín: manus – mano y stuprare – profanar. Afrodisíaco a su vez guarda una relación con la diosa griega del amor y la belleza, Afrodita, y lo venéreo con Venus, diosa romana de los jardines y de los campos, esposa de Vulcano, madre de Cupido y amante de muchos, entre ellos Marte y Adonis. Onán, un personaje bíblico, fue castigado por no tener hijos y aunque mantenía relaciones sexuales con su cuñada, derramaba su semen fuera de la vagina para que ella no quedara embarazada. Con el paso el tiempo, el “onanismo” y la masturbación se convirtieron casi en sinónimos. Aunque el onanismo se define como el coito con eyaculación fuera de la vagina también se utiliza como sinónimo de masturbación. Sin embargo, antes de que Onán cobrara popularidad entre los cristianos, en Grecia, los falos de madera y cuero tenían mucha demanda antes del año 500 a.c. El primer vibrador vaginal eléctrico se anunciaba en las revistas desde 1906, las patentes de inventos relacionados con las funciones sexuales comenzaron a aparecer a partir del 28 de agosto de 1846 (Yehya: 2001). No obstante parece ser que el primer vibrador patentado fue registrado en 1869. Curiosidades a parte, la pila primaria de Georges Leclanché fue un invento que apareció en la década de 1860. La pila alcalina, inventada por Thomas Edison, no llegó sino hasta 1900. Antes de ser eléctricos, los vibradores eran de vapor. Y antes del surgimiento de los vibradores, como lo habíamos visto, existían artefactos sexuales que se operaban manualmente. Durante la segunda mitad del siglo XIX en los Estados Unidos se emprendió una guerra en contra de la masturbación. En ese tiempo se organizaban movimientos nacionales que exigían a los familiares a espiarse mutuamente para desenmascarar a los masturbadores, los cuales podían ser humillados públicamente, encerrados en manicomios o bien castrados (Idem.). Una nueva cultura de la masturbación tuvo que surgir para mitigar a las fuerzas oscuras de la moral conservadora que hacía ver a la masturbación como algo enfermizo, desviado, anómalo o patológico. Y se dice nueva cultura de la masturbación porque se entiende que la creación de artefactos sexuales con fines masturbatorios no es nueva y data de muchos siglos atrás. Con la aparición de los artefactos sexuales se puede poner en evidencia que del acto masturbatorio “natural” se dio el salto al acto masturbatorio “asistido”. Así como podemos decir que el cerebro ha necesitado de prótesis para pensar (como el ábaco, la calculadora, la computadora, etc.), podemos decir que la sexualidad, para expandir sus dominios del goce y del placer, ha requerido no sólo de prótesis (como los artefactos sexuales), sino de elementos que jueguen un papel fundamental en el proceso de la seducción y sean determinantes en la excitación. En el acto masturbatorio individual se prescinde del otro en cierto grado. No se requiere, en el sentido estricto, de su corporalidad. Se requiere del propio cuerpo, de la imaginación (donde puede aparecer el otro de manera virtual), de un artefacto sexual o de todo a la vez. La masturbación individual consagra al hedonismo. Sin embargo, la masturbación es una combinación de realidad y virtualidad. Tiene elementos de virtualidad psíquica, los que otorgan la fantasía o la imaginación, pero tiene elementos de realidad orgánica, los que ofrece la eyaculación, por ejemplo. El orgasmo, entendido de manera general en las culturas occidentales y de manera general como la culminación del placer sexual, es su autentificación. El orgasmo, en la masturbación individual, es, digámoslo así, fantasmagórico, porque en caso de que en la imaginación aparezca una historia, una secuencia de imágenes que implica besos, caricias, susurros, etc., el Otro sólo aparece dibujado, imaginado, perfilado en la imaginación.

Palabras clave: Masturbación onanismo autoerotismo Internet.

2007-06-28   |   8,844 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 2 Núm.3. Junio 2006 Pags. 89-91 Notas 2006; Especial(3)