Resulta imprescindible concebir hoy a las plantas medicinales no sólo como alternativa para el tratamiento de las enfermedades más comunes sino también como una opción socioeconómica, fundamentalmente para los países de menores posibilidades económicas. En primer lugar con ellas se han solucionado una gran parte de los problemas de salud que en éstos se confrontan; al respecto la Organización Mundial para la Salud (OMS) hace énfasis en que el 66 % de las dificultades de salud de los países en desarrollo se han resuelto y hasta el presente continúan resolviéndose con las plantas medicinales. En la actualidad, a nivel mundial, hay una creciente demanda pues su utilización con fines terapéuticos se ha retomado con fuerza y no solamente se revalorizan plantas como por ejemplo, la manzanilla (Matricaria recutita) como fármaco que provoca un aumento de las defensas del organismo ante agentes estresantes, o la popular guayaba (Psidium guajava) que resurge como medicamento para controlar diarreas y la colitis nerviosa. También se tienen noticias de que la Biotecnología ha comenzado ensayos de trasplante de células vegetales en organismos animales con el fin de que aquellos ejerzan su acción curativa. De igual modo su empleo para otros servicios como condimentos y especias, saborizantes, cosmetología, etcétera. En segundo lugar, estos cultivos no tradicionales pueden integrarse a los tradicionales lográndose mayor diversificación y aprovechamiento de la tierra, por cuanto las plantas medicinales prosperan en su mayoría, en condiciones de suelo y clima adversas para otras plantas. Así por ejemplo la caña santa (Cymbopogon citratus) se propaga favorablemente en los suelos salinos, el mangle rojo (Ryzophora mangle) crece en suelos pantanosos, la sábila (Aloe vera) se desarrolla bien en suelos de baja fertilidad, etcétera.
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2003-01-07 | 683 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 5 Núm.3. Septiembre-Diciembre 2000 Pags. 77. Rev Cubana Plant Med 2000; 5(3)