Modelo de Oxenburgh para el análisis costo-beneficio

¿Buena ergonomía es buena economía? 

Autor: Viviani G Carlos

Fragmento

Introducción ¿Cómo convencer a los clientes gerentes o empleadores en general que la ergonomía agregará valor a la Organización? Sin duda esta es una interrogante que cruzará el camino de cualquier profesional del campo más de alguna vez en su carrera. Estudios en grandes y pequeñas compañías han demostrado la disminución de lesiones/errores y la concomitante disminución de los costos directos e indirectos, pero ¿cómo podemos aplicar esto a nuestra práctica diaria o a un caso particular? Podemos exaltar los beneficios de una solución ergonómica como: seguridad, confort, facilidad de desempeño/uso en el proceso productivo, disminución de las lesiones, mejora en la moral, etc. Sin embargo, lamentablemente, no es poco común escuchar la respuesta: “sí, pero ¿qué gano yo con todo esto?”. Es aquí cuando debemos dejar de lado el sombrero de la salud, aunque a muchos no nos guste, y hablar de dinero y ganancia. Para introducir mejoras ergonómicas (inversión), la gerencia espera un retorno financiero de las mismas. Es por esto que el propósito de esta revisión es el de analizar una herramienta que puede ayudar a dar más peso a las intervenciones ergonómicas, agregándose la productividad al bienestar como beneficios conjuntos y de paso hacer valer el refrán “buena ergonomía es buena economía”.

Palabras clave: Ergonomía seguridad confort proceso productivo costo-beneficio.

2007-11-07   |   5,393 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 2 Núm.6. Marzo-Abril 2007 Pags. 26-33 Rev Chil Ergon 2007; 2(6)