Autores: Olmas José M, Ottino Cristina O, Paisani José M, Halac Eduardo
El hijo de madre diabética (HMD) ha sido objeto de muchas investigaciones perinatales en los últimos 40 años. Su actual probabilidad de sobrevida y la mejor comprensión de su fisiopatología han creado un dilema aparente: como en otras situaciones fisiopatológicas reseñadas en la “hipótesis” de Barker, la evolución hacia la vida adulta parece ir acompañada de una serie de asociaciones relacionadas con el período fetal y neonatal. Rabelais (1483-1553), en su obra Gargantúa y Pantagruel, describe el volumen de Pantagruel al nacer como tan gigantesco, “que el parto no pudo lograrse sin sofocar a su madre”. Pantagruel, desde su nacimiento hasta su adultez, es casi un espejo de la evolución de los HMD. Budin, en Le nourisson, no describe selectivamente a estos niños quizás por el fracaso que las gestaciones diabéticas tenían a comienzos del siglo XX. Fabre, cita al HMD como ejemplo de la distocia de hombro de causa fetal y describe una gestante diabética, cuyo feto de tamaño excesivo muere in utero y se extrae por basiotripsia. En 1939, Allen describe al HMD en su trabajo sobre “glucosurias” del embarazo y es el primero en asociar diabetes materna con tamaño fetal excesivo. Ese año, Koff y Potter publican su experiencia en Chicago, con neonatos de 4.5 kg.
Palabras clave: Hijo de madre diabética diabetes y embarazo hipoglucemia macrosomía pronóstico evolutivo.
2008-01-22 | 1,753 visitas | Evalua este artículo valoraciones
Vol. 106 Núm.1. Enero-Febrero 2008 Pags. 36-39 Arch Argent Pediatr 2008; 106(1)