Trastornos por deficiencia de yodo.

Programa de yodización en Colombia y América Latina 

Autor: Jácome Roca Alfredo

Fragmento

El halógeno yodo es un elemento definitivo para el buen funcionamiento de la glándula tiroides y para la formación de las hormonas tiroideas; estas son esenciales para el desarrollo del sistema nervioso central, para el crecimiento, para la termogénesis y para una serie de funciones adicionales sobre el metabolismo como por ejemplo la absorción de la glucosa. Los trastornos por deficiencia de yodo los llamaremos aquí por las siglas DDI, del inglés “Iodine Deficiency Disorders”. Aún en situaciones de marcada yodo-deficiencia, la glándula tiroides es capaz de extraer la máxima cantidad de este elemento de la sangre (hasta 40 veces su concentración), pues está dotada de un mecanismo de transporte activo relacionado con la bomba de sodio, donde la absorción de yodo se logra de una manera parásita al sodio. Se encuentra en forma de yoduros o de yodo elemental y una vez atrapado, este sufre una serie de transformaciones dentro de la glándula conocidas como tiroxinogénesis, con etapas de oxidación, organificación y acoplamiento, lo que da lugar a la formación de las dos hormonas tiroideas, la tiroxina o T4 y la triyodotironina o T3. Todos estos procesos se encuentran en buena parte regulados por la hormona tirotropa o TSH, la que también es la responsable de la liberación gradual de las hormonas depositadas en la glándula, la cual se produce a medida que van disminuyendo los niveles de T4 y de T3 en su forma libre, que son las que interactúan con los diversos receptores para ejercer su acción fisiológica.

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2008-04-01   |   1,699 visitas   |   1 valoraciones

Vol. 23 Núm.2. Agosto 2001 Pags. 100-104 Medicina Ac. Col. 2001; 23(2)