El dolor en la historia

Autor: Grande A Franco

Fragmento

El dolor, ya sea considerado como síntoma o enfermedad, es eterno: existe desde siempre; es inevitable: no podemos predecir ni luchar contra su aparición y tampoco podemos definirlo con precisión, a pesar de lo mucho que se ha dicho y escrito sobre él. Lógico es pensar, por tanto, que el dolor existió, desde el comienzo de la vida o desde la aparición del hombre sobre la Tierra. Según las doctrinas cristianas, después de la creación de Eva, que tuvo lugar a través de un acto necesariamente doloroso para el cual Adán fue sometido a un plácido sueño, ella misma y toda su descendencia fueron castigados con el dolor del parto. Siguiendo esta doctrina, podemos determinar un punto preciso de partida, pero seguramente las cosas ocurrieron de una manera diferente. Para los evolucionistas, la vida surgió en el mar, y después de formas muy primitivas (nucleoproteínas o acúmulos de protoplasma) y merced a profundas transformaciones filogenéticas (fisiológicas y anatómicas), pasaron a la tierra por los estuarios de los ríos. En este caso, el origen del dolor es más impreciso, aunque se piensa que ya existía en las fases más primitivas de la vida: en los océanos hace ya millones de años. Sea como fuere, al establecerse la vida en la tierra y al surgir los primeros eslabones del hombre, aparece ciertamente el dolor como su compañero inseparable y se inicia, necesariamente, la lucha contra este molesto síntoma. No fue posible definir conceptualmente el dolor como una sensación somática, y seguramente no podrá serlo, al igual que ocurre con otras sensaciones que sólo podemos conocer a través de una interpretación personal, exclusivamente por la experiencia. Para el médico y para el enfermo es útil la interpretación del síntoma o vivencia dolorosa; para el filósofo, en cambio, es más importante su implicación en el intento de una interpretación de la concepción del mundo y de la vida que la vivencia dolorosa misma.

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2008-11-05   |   1,920 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 5 Núm.9. Junio 2008 Pags. 23-24 Dol Clin Ter 2008; V(9)