Autor: Rodriguez Neira Myriam Lucía
Históricamente, las hospitalizaciones de pacientes con leucemia mieloide crónica (LMC) correspondían a crisis blásticas cuyo pronóstico era siempre ominoso. Pero desde el advenimiento de los inhibidores de la tirosina-quinasa, el número de pacientes con crisis blástica ha disminuido considerablemente, hasta convertirse en una minoría, al igual que el número de pacientes que ingresan a programas de trasplante de médula ósea, según los registros internacionales. Se puede decir, entonces, que los nuevos medicamentos han cambiado la historia de la enfermedad. Hoy tenemos un claro aumento de la supervivencia global a 5 años con valores cercanos al 90% y con la esperanza de que el tiempo de supervivencia para nuestros pacientes se prolongue. Las nuevas moléculas se administran por vía oral, son bien toleradas, y permiten definir tempranamente su utilidad. Con ellas se ha logrado la respuesta citogenética completa, hecho que abrió las puertas a la evaluación molecular de la respuesta al tratamiento.
2009-02-20 | 730 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 12 Núm.3. Julio-Septiembre 2008 Pags. 117-118 Rev Col Cancerol 2008; 12(3)