A un gran amigo

Fragmento

Esta labor la hace difícil saber que ya no estás entre nosotros, pero la equilibra el hecho de que escribir acerca de ti es simplemente recordar y de esta manera miles de ideas vienen a nuestras mentes. Como decías “por una coincidencia de la vida estoy en la residencia” y así fue como te conocimos. Desde el primer día y hasta el último una sonrisa te acompañaba, positivismo ante todo y todos, energía y dedicación en todos tus deberes, la mejor palabra en cualquier momento, el mejor chiste. Luis Carlos, le damos gracias a Dios por habernos dado la gran oportunidad de conocer todas las cosas hermosas que enseñabas, por permitirnos vivir a tu lado tantos momentos, hoy inolvidables. Por entender que cada uno de nosotros es un ser único y especial y que la sabiduría de la vida radica en aceptar y compartir todas esas pequeñas diferencias. Por enseñar que cuando uno quiere algo de verdad se dedica hasta conseguirlo, viviendo intensamente cada paso para lograrlo y dejando cada día una enseñanza que te acompañará toda la vida. Por tu tranquilidad ante cualquier circunstancia, a muchos nos diste la mano y nos ofreciste las mejores palabras en momentos difíciles. Por tu espontaneidad y felicidad, de esta manera nos hacías sonreír como bien decías “De todas las cosas de la vida”.

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2009-04-03   |   774 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 18 Núm.1. Enero-Junio 2004 Pags. 3-4 Médicas UIS 2004; XVIII(1-2)