Autor: Mealey Robert L
Aunque se reconoció y notificó por primera vez en 1894, el término gingivitis descamativa crónica lo acuñó Prinz en 1932 para describir una lesión peculiar que se caracteriza por eritema intenso, descamación y ulceración de las encías libre e insertada. Los pacientes pueden ser asintomáticos, pero si presentan síntomas las molestias son variables, desde una sensación de ardor leve hasta un dolor intenso. Alrededor de 50% de los casos se localiza en la encía, aunque no es raro que se afecten además otros sitios intra y extrabucales. Al principio no estaba claro el origen de esta anormalidad y se sugirió una serie de posibilidades. Dado que la mayoría se diagnosticaba en mujeres entre la cuarta y quinta década de la vida (si bien la gingivitis descamativa se presenta tan temprano como en la pubertad o tan tarde como en el séptimo y octavo decenios) se sospechó que podría tratarse de un trastorno hormonal. Sin embargo, McCarthy en 1960 sostuvo que no es una entidad patológica específica, sino una reacción gingival relacionada con una variedad de enfermedades. En adelante, este concepto se fundamentó con una serie de estudios inmunopatológicos. Los parámetros clínicos y de laboratorio revelaron que alrededor de 75% de los casos tiene origen dermatológico. El penfigoide cicatrizal y el liquen plano constituyen el 95%. Sin embargo, desde el punto de vista clínico, muchas enfermedades autoinmunitarias mucocutáneas como el penfigoide ampollar, pénfigo vulgar, enfermedad de inmunoglobulina A (IgA) lineal, dermatitis herpetiforme, lupus eritematoso, gingivitis ulceronecrosante de Vincent en asociación con el mi- croorganismo espiroqueta y la estomatitis ulcerativa crónica, manifestándose todas ellas clínicamente como gingivitis descamativa.
2009-04-16 | 12,562 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 5 Núm.57. Abril 2009 Pags. 2-3 Odont Moder 2009; 5(57)