Autor: Llamas Castillo Lydia
El sÃndrome de respiración bucal, ya sea por obstrucción o por hábito, produce serias alteraciones en el aparato estomatognático. El hombre nace condicionado para respirar por la nariz y alimentarse por la boca. Al romperse ese mecanismo fisiológico se afecta el crecimiento y desarrollo, no sólo facial, sino general. La respiración bucal se considera normal sólo cuando se realiza bajo esfuerzos fÃsicos muy grandes. Algunos niños manifiestan conductas inadecuadas que afectan el normal desarrollo bucodental. Cuando los hábitos negativos persisten crean casos graves de maloclusión que afectan estética, funcional y psÃquicamente al niño. Los efectos inmediatos de la respiración bucal consisten en la introducción de aire frÃo, seco y cargado de polvo en la boca y la faringe. Se pierden las funciones de calentamiento, humidificación y filtrado del aire que entra por la nariz, con el consiguiente incremento de la irritación de la mucosa farÃngea, siendo pobre la cantidad de oxÃgeno que pasa a la sangre. En estos niños se puede observar ligera anemia, hipoglobulinemia y mÃnima leucocitosis, con pérdida de expansión normal de sus pulmones, déficit de peso y a menudo, tórax aplanado. En el aparato circulatorio se presentan trastornos funcionales, palpitaciones, soplos y variaciones de la tensión arterial, además disminución de la capacidad intelectual, asà como alteración de la audición, el olfato y el gusto. Sufren de repetidas adenoiditis y faringitis agudas o crónicas. También es de señalar la asociación de estos pacientes con escoliosis y pie plano.
2009-11-30 | 2,012 visitas | Evalua este artÃculo 0 valoraciones
Vol. 5 Núm.59. Junio 2009 Pags. 8-9 Odont Moder 2009; 5(59)