Oktober Fest, la fiesta de Alemania... y del mundo

Autor: Carballo Junco José Antonio

Fragmento

Según la mitología egipcia, fue Osiris, dios de la agricultura, quien enseñó a la humanidad el arte de fabricar cerveza, pero algunos historiadores, con menos cultura humanista y más ciencia, afirman por otra par te que todo comenzó en plena Edad del Bronce, en el centro de Alemania, Bohemia, y Austria, con el conocimiento de la aleación del cobre y del estaño adquirido de pueblos del Mediterráneo oriental y el manejo que en ellos se empezó a hacer de maceraciones de agua, malta y cebada. Sin duda, entre el 1800 y hasta el 400 a.C., los pueblos celtas del sur de Alemania y Austria desarrollaron una serie de progresos en el trabajo del metal, al amparo de bebidas alcohólicas fermentadas, como se ha corroborado en los campos de urnas de Hallstatt y La Tène, donde las tribus germánicas absorbieron y al final extinguieron gran par te de la cultura celta, pero lograron mantener y perfeccionar el manejo y consumo de la cerveza primigenia, conocimiento que permitió a germanos y romanos beberla por igual, como lo atestiguan pinturas en muros del Altes Schloss (Castillo Viejo) que se levanta en Meersburg, el castillo habitado más antiguo de Alemania. Lo que sí está reconocido es que el uso del lúpulo inició en el siglo VII a.C. y que la fabricación de cerveza estaba extendida por el norte de Europa ya a comienzos de la era cristiana. Al estudiar el dominio carolingio en el siglo VIII, el gran Carlomagno —quien luchó contra los eslavos al sur del Danubio, anexionó el sur de Alemania, sometió violentamente y convirtió a los sajones paganos del noroeste y se convirtió en paladín del cristianismo—, al ser coronado emperador por el papa León III en Roma en el 800, celebró por un amplio periodo con cerveza, creando otro antecedente de la fiesta que ocupa este artículo, como lo narra brevemente el único vestigio del alemán clásico, el Hildebrandslied, un poema del siglo VIII basado en los primitivos cuentos de héroes paganos relativos al duelo trágico entre un padre y su hijo saturados ambos por vapores etílicos fermentados que acompañaron a esta coronación.

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2010-01-29   |   625 visitas   |   1 valoraciones

Vol. 6 Núm.63. Octubre 2009 Pags. 16-17 Odont Moder 2009; 6(63)