Autor: Meyer Hartmut
Introducción Desde la publicación del método tumescente por J. Klein, la eliminación de los depósitos grasos no deseados se ha convertido en uno de los procedimientos de cirugía estética más comunes en el mundo. Aunque la liposucción fue publicada por vez primera por Illouz como un método “seco”, fue con la infiltración de grandes áreas con solución tumescente realizada por Fisher cuando se reconoció como un método seguro y válido. Las expectativas de los pacientes en cuanto al deseo de someterse a una liposucción varían de forma ostensible en función de factores culturales y demográficos. Por otra parte, también varían los requerimientos: por un lado, son necesarias reducciones volumétricas de forma que se puedan tratar con éxito las pérdidas de contorno, que de forma habitual están causadas por múltiples factores, produciendo un contorno corporal bien proporcionado. Una liposucción no debe ser vista como medio para perder peso, sin embargo es un método útil para la eliminación selectiva de, incluso, grandes volúmenes de grasa y, esto, desde luego, influye en el peso del paciente. Por otro lado, áreas relativamente pequeñas y bien definidas pueden ser tratadas para mejorar el contorno corporal de una manera que no sería posible por medio de dietas y ejercicio físico. Los pacientes solicitan cada vez más un resultado rápido y bien definido si es posible sin largos periodos de convalecencia o procedimientos adicionales. En una escala global, las liposucciones han llevado a un ascenso en las expectativas relacionadas con la perfección de resultados. En el mismo sentido, los requerimientos técnicos en términos de precisión en cada método han crecido igualmente.
2010-03-12 | 823 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 4 Núm.7. Enero-Junio 2008 Pags. 44-57 Cir Estet Plas 2008; 4(7)