Autor: Ceriani Cernadas José María
Marcados cambios se observan en la profesión médica, muchos de ellos no venturosos a mi juicio, en especial los que producen desvíos de los principios fundamentales de la medicina que se basan primordialmente en la ayuda y en el cuidado de los pacientes, por encima de cualquier otro interés. Entre las características que debe tener un buen médico para cumplir con esas primordiales cualidades, me voy a referir en estas líneas sólo a unos pocos aspectos que se relacionan con la información y adquisición de conocimientos necesarios para brindar un apropiado cuidado de los pacientes. Por supuesto, la formación en medicina abarca mucho más de lo que comentaré, y necesariamente se introduce en los preceptos éticos, filosóficos y humanísticos, absolutamente esenciales y que rigen nuestra profesión, pero que no abordaremos en esta oportunidad. Tradicionalmente, la medicina se aprendía al lado del enfermo siguiendo el ejemplo de los maestros, y eso fue y sigue siendo algo muy bueno y necesario, aunque es de notar que cada vez hay menos maestros. No obstante, la complejidad creciente de la medicina obliga a complementar esa forma de aprendizaje con la lectura de libros y más recientemente de publicaciones en revistas científicas, que hoy en día parece predominar. Esto último no creo que sea lo más adecuado y, aunque desconozco el impacto que pueda tener en la educación médica, sigo pensando que el buen libro es irreemplazable.
2010-03-17 | 938 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 108 Núm.2. Marzo-Abril 2010 Pags. 99-100 Arch Argent Pediatr 2010; 108(2)