La inflamación puede provocarse por agentes infecciosos, interacciones antígeno-anticuerpo, lesiones térmicas físicas, químicas o de otra índole. Cada estímulo puede desencadenar un patrón característico de reacción o respuesta que constituye una variante relativamente menor del mismo fenómeno. Los signos clínicos que la caracterizan son critema, edema y dolor (hiperalgesia) a la palpación y espontáneo. La respuesta inflamatoria surge en tres fases diferentes, y cada una es mediada por mecanismos distintos: a. Fase transitoria aguda, que se caracteriza por vasodilatación local y mayor permeabilidad capilar. b. Fase subaguda tardía, donde ocurre infiltración de leucocitos y fagocitos. c. Fase proliferativa crónica, en la que se observa degeneración y fibrosis tisular.
2010-11-03 | 2,170 visitas | Evalua este artículo valoraciones
Vol. 4 Núm.48. Julio 2008 Pags. Odont Moder 2008; 4(48)