El origen de la vida

Autor: Carballo Junco José Antonio

Fragmento

Durante mucho tiempo, la investigación de los orígenes de la vida no fue más que un debate basado en la metafísica y las creencias religiosas. De hecho, la mayor parte de las religiones enseñan que los seres vivos han sido creados a partir de la nada o de un caos original por la divinidad, una “mano” que crea y pone orden. La teoría de la generación espontánea, según la cual los seres vivos naces de la tierra o de cualquier otro medio inerte, se difundió durante la edad media y se mantuvo sin oposición hasta el siglo XVII. El cirujano Ambroise Par-e, que vivió en el siglo XVI, sostuvo que había desenterrado en su viña una piedra “hueca y cerrada por todas sus partes” que aprisionaba en su interior un grueso sapo “que sólo podía hacer nacido de la humedad putrefacta”. Las experiencias de ciertos sabios, como Francisco Redi, en la segunda mitad del siglo XVII, demostraron que, al menos para los animales visibles, la idea de la generación espontánea era falsa. En particular, Redi demostró que los gusanos blancos que colonizan la carne nacen en realidad de huevos depositados por las moscas. No obstante, muchos, incluyendo a Georges Buffon, Lamrck y Cuvier, siguieron creyendo en la generación espontánea de los organismo minúsculos que se podían observar al microscopio en infusiones de heno, microorganismos que a partir de ese momento fueron llamados infusorios.

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2010-11-03   |   630 visitas   |   3 valoraciones

Vol. 4 Núm.43. Febrero 2008 Pags. Odont Moder 2008; 4(43)