Ser médico lejos

Autor: Pinto G Pedro Pablo

Fragmento

La aventura, lo desconocido, el desafío cuando somos jóvenes, la conquista y también la búsqueda de uno mismo, nos llevará siempre lejos. Reflexionando en la vida propia, no pocas de las empresas que acometimos están inspiradas en esas intenciones. Asumimos responsabilidades lejos del amparo académico, incentivados por llevar algo de nuestras especialidades más allá del centro. Pensábamos, alguien tiene que hacerlo y sin ser mesiánicos sentimos esa necesidad que nos movió a las provincias de nuestro Chile. En el camino hubo más de alguien que volvió al amparo de su Alma Mater. Otros nos quedamos y ya han pasado los años. Enfrentamos todo lo que pudimos, hicimos cosas que ahora no haríamos porque “la prudencia es la derrota de la ancianidad” a la que vamos caminando. No obstante lo anterior, el esfuerzo nos hizo crecer con responsabilidad y presencia las 24 horas del día. Seguramente cometimos errores, pero alguien tenía que asumir esa presencia que reclamaba la sociedad cuando éramos especialistas jóvenes. Recién llegados, la implementación técnica contrastaba con la felicidad de la población que se sentía ufana por contar con la especialidad tan deseada. Pasó mucho tiempo antes que lográramos reproducir algo de lo que teníamos en el centro, algo de lo que habíamos aprendido cuando éramos becados. En fi n. La formación de un cirujano general es una difícil tarea, tanto por la extensión y complejidad de la especialidad, como por la necesidad de abarcar conceptos quirúrgicos de ramas afines (ginecología, urología, traumatología, etc.).

Palabras clave:

2010-12-14   |   555 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 62 Núm.6. Noviembre-Diciembre 2010 Pags. 553-554 Rev Chil Cir 2010; 62(6)