Durante muchos siglos, (sino es que debamos considerar que se ha dado durante toda la historia de la humanidad), la violencia hacia la mujer se vio y se ha visto como parte de la convivencia “natural” en las comunidades. Conforme el ser humano avanza en tecnología y desarrollo económico se ha visibilizado que crece también en sus formas de expresión de poder, de dominio y de sometimiento. De esto podemos percatarnos en las consecuencias que estos actos dejan en las víctimas: violaciones, enfermedades de transmisión sexual, homicidios, discapacidades y qué decir de los daños y secuelas psicológicas que la violencia intrafamiliar deja en las personas receptoras, estos daños y secuelas psicológicas que la violencia intrafamiliar deja en las personas receptoras, estos daños y secuelas causan quizás la peor de las consecuencias: la repetición de patrones de conductas violentas como forma de interrelación entre los miembros de las familias. Según el Banco Mundial, las violaciones y la violencia doméstica hacia las mujeres llevan a la pérdida de nueve millones de años de vida saludable por año en el mundo, más que el total de la pérdida ocasionada por todos los tipos de cáncer que afectan a las mujeres y más del doble del total de años de vida saludable perdidos por mujeres en accidentes de vehículo automotor.
2011-01-31 | 985 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 1 Núm.4. Octubre-Diciembre 2010 Pags. 3-4 Rev Med UAS 2010; 1(4)