Tipos de diagnóstico por razonamiento

Autor: Carballo Junco José Antonio

Fragmento

El diagnóstico es la conclusión de un proceso mental complejo y puede considerarse como una abstracción artificiosa de la realidad, ya que el enfermo tiene un padecimiento que en muchas ocasiones no es idéntico a la enfermedad que el clínico le diagnostica, y es la integración entre uno y otra lo que permite al clínico comprender qué le sucede al paciente. Tal vez este proceso mental de integración diagnóstica sea lo que distingue al buen clínico del odontólogo inexperto o el curandero, que muchas veces se concretan a disminuir o prevenir los signos o síntomas, sin concebirlos como expresión fisiopatogénica del proceso morboso que padece el enfermo. Si bien por lo general este “razonamiento lógico” es automático y pasa inadvertido para los clínicos que lo realizan, pese a lo complejo que puede llegar a ser, al analizarlo son distinguibles los principios elementales de la lógica. El producto del razonamiento es la inferencia. Ésta siempre es conclusiva y progresiva, o sea, que a partir de hechos conocidos genera nuevos juicios que permiten ampliar los conocimientos. Las inferencias se obtienen mediante un instrumento llamado silogismo, que se forma de tres juicios. Los dos primeros, o premisas, son conocimientos establecidos, de los cuales se puede derivar el tercero, llamado conclusión, que representa un conocimiento nuevo. Por ejemplo: Premisa 1) Las infecciones producen fiebre. Premisa 2) Tengo fiebre. Conclusión: Probablemente tenga una infección. El silogismo es una operación tan mecánica que, puestas las premisas, brota necesariamente la conclusión; pero es importante la manera de exponer las premisas y elaborar la conclusión. Esta última no siempre es una verdad universal, incluso puede llegar a ser falsa, lo que depende de cómo se planteen las premisas. Aunque es factible que éstas sean muy simples, también pueden ser muy complejas y comprender varios juicios conocidos, como sucede en los polisilogismos o silogismos unidos.

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2011-02-22   |   2,364 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 8 Núm.79. Febrero 2011 Pags. 10-12 Odont Moder 2011; 8(79)