Son las 11 p. m. y usted está sentado frente a una brillante pantalla de computador enviando correos electrónicos y comiendo un sándwich. Usted trabajará hasta pasada la medianoche, cuando se quedará dormido frente a la luz y sonido intenso de la pantalla del televisor antes de levantarse nuevamente a las 6 a. m. ¿Qué está mal en esta imagen? Debido a conveniencias y presiones modernas, muchos de nosotros mantenemos nuestros cuerpos expuestos a la luz, alimentos y actividad cuando nuestros órganos y células esperan oscuridad, tranquilidad y sueño. En estudios epidemiológicos, el sueño corto ha sido correlacionado con incidencia de obesidad, hipertensión y otros desórdenes metabólicos. Estudios experimentales de sueño muestran conexiones similares. Cada vez más, estudios de los posibles mecanismos detrás de estas asociaciones sugieren que, con el estilo de vida de 24/7 que llevan muchas personas, la falta de sueño es parte de un problema mayor. Cada vez más, los científicos están encontrando que muchas actividades fisiológicas relacionadas con el metabolismo no ocurren continuamente sino que oscilan a un ritmo regular. Estudios en ratas y también en humanos sugieren que cuando nuestro reloj interno es interrumpido, se pueden alterar muchas funciones del cuerpo, especialmente el metabolismo.
2011-06-02 | 504 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 12 Núm.37. Julio-Septiembre 2010 Pags. 113-118 CyT 2010; 12(37)