En septiembre del 2009, apoderados, personal escolar y políticos se pusieron muy inquietos al saber que niños en muchos colegios en EE.UU. están bebiendo no solamente agua sino que también plomo y otros contaminantes cuando sacian su sed en las fuentes de agua de los colegios. Pero la angustiante imagen dibujada por la Prensa Asociada sobre el análisis de la información de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los EE.UU. podría ser sólo una pequeña parte de un todo más complicado, porque el problema del plomo en el agua potable afecta no sólo a colegios sino que también a hogares. En años recientes la contaminación con plomo ha emergido como una consecuencia no prevista de los cambios en el tratamiento del agua cuyo objetivo era mejorar su calidad. Dado que el plomo llega al agua potable sólo después de dejar la planta de tratamiento, es difícil de monitorear. “Es imposible decir cuán común o significativas son esas exposiciones a plomo y otros metales porque la contaminación que ocurre dentro del sistema de distribución no es monitoreada”, dice Rich Valentine, profesor de ingeniería en la Universidad de Iowa.
2011-06-02 | 502 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 12 Núm.35. Enero-Marzo 2010 Pags. 89-94 CyT 2010; 12(35)