La primera muerte súbita cardíaca

Autor: Rodríguez León Arnaldo

Fragmento

Señor Editor Esta sabia frase fue pronunciada por el destacado cardiólogo ruso y Premio Novel de la Paz en 1985, Evgeniy Chazov, en su conferencia magistral introductoria “Muerte Súbita”, durante el Simposio Mundial de Muerte Súbita Cardíaca (MSC) en el 2007. La MSC constituye un problema sanitario creciente no resuelto y según estimaciones, a partir de estudios poblacionales prospectivos en Maastricht, Países Bajos, y Oregón (Portland, Estados Unidos), cada año fallecen por esta causa en los Estados Unidos entre 180 000 y 250 000 personas. A nivel mundial la cifra estimada de MSC, para una población aproximada de 6 540 millones, variaría entre 4 y 5 millones de casos por año. Chazov, junto a de Wood y Rentrop, realizó transcendentales estudios a inicios de la década del 80 del pasado siglo XX, buscando dentro de las arterias coronarias epicárdicas la explicación de la génesis del infarto agudo del miocardio, así encontraron placas de ateroma que obstruían significativamente dichas arterias, pero sorprendentemente otras arterias responsables del infarto no presentaban una significativa obstrucción o eran normales. Igual de inesperado y desconcertante era el hecho de que en esta enfermedad el episodio inicial era la MSC hasta en el 40% de los casos. La anterior situación, fue durante algunos años difícil de explicar, se requirió, junto al desarrollo tecnológico, un cambio de mentalidad y así nació el concepto de placa de ateroma vulnerable. Sin embargo, a finales del siglo aún preocupaba a los científicos un número nada despreciable de fallecidos con corazón estructuralmente sano, es decir, de todas las autopsias realizadas para entonces, en el 60%, se demostraba histológicamente una isquemia importante que podía haber generado un episodio de fibrilación ventricular; en el 20%, la causa de la MSC fue un síndrome coronario agudo con sus signos típicos: ruptura de la placa de ateroma, trombosis local y hematoma dentro de la placa, el 20% restante incluía las cardiopatías congénitas, enfermedades del miocardio y el ya mencionado grupo con corazón estructuralmente sano, conocido actualmente como canalopatías (síndrome de QT Largo, síndrome de Brugada, taquicardia ventricular catecolaminérgica, fibrilación ventricular idiopática y el síndrome de QT Corto), que le devolvieron prestigio y autoridad al electrocardiograma, aspectos que ocasionan polémicas aún no resueltas. El ejemplo más reciente lo han señalado Wellens y Haisaguerre al informar el trastorno de la repolarización precoz, como único hallazgo en un grupo de pacientes jóvenes que han muerto repentinamente.

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2011-10-14   |   401 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 1 Núm.3. Julio-Septiembre 2009 Pags. CorSalud 2009; 1(3)