Algunas variables clínicas y de laboratorio en pacientes adultos con leucemia mieloide crónica tratados con interferón alfa recombinante + citosina arabinósido

Autores: Espinosa Martínez Edgardo, Díaz Durán Carmen V, Ávila Cabrera Onel Modesto, Hernández Padrón Carlos, Ramón Rodríguez Luis Gabriel, Izquierdo Cano Lissete, Amor Vigil Ana María, et al

Resumen

La leucemia mieloide crónica del adulto es la hemopatía maligna más frecuente dentro de los síndromes mieloproliferativos. En un estudio retrospectivo longitudinal realizado entre enero de 1985 y diciembre de 2009, se evaluaron 46 pacientes en fase crónica atendidos en el Instituto de Hematología e Inmunología. Todos recibieron tratamiento inicial citorreductor y posteriormente interferón a recombinante (INFar) + citosina arabinósido. El 41.0% de los enfermos presentó un índice pronóstico de Sokal de alto riesgo. Las manifestaciones clínicas más frecuentes al diagnóstico fueron astenia (37%), esplenomegalia (31%) y pérdida de peso (28.3%). La respuesta hematológica parcial y completa fue del 26.8% y 65.9% a los 6 meses; la respuesta citogenética y molecular completa de 9.1% y 16.3%, respectivamente. Las reacciones adversas más frecuentes fueron fiebre (34.9%), trombocitopenia (26.2%) y síndrome general (23.8%). El 47.8% de los casos mostraron resistencia o intolerancia al INFar y el 90,9 % falleció por progresión de la enfermedad. La sobrevida global a los 5 años fue del 63.8% y la sobrevida libre de eventos a los 3 años fue del 68.9%. Según el índice pronóstico de Sokal, la sobrevida global mostró diferencia significativa entre los 3 grupos (p= 0.005), no así para la sobrevida libre de eventos (p= 0.165). El tratamiento con INFar mostró resultados superiores a los de algunos países desarrollados y constituye una opción terapéutica eficaz en Cuba.

Palabras clave: Leucemia mieloide crónica interferón a recombinante citosina arabinósido.

2011-11-24   |   948 visitas   |   1 valoraciones

Vol. 27 Núm.4. Octubre-Diciembre 2011 Pags. Rev Cubana Hematol Inmunol Hemoter 2011; 27(4)