Autor: Fernández Cañedo Lauro
Desde la antigüedad Hipócrates, Esculapio y Maimónides escribieron sobre la ética médica como un valor universal regidor de la práctica médica. A pesar de ello, los avances científicos han alterado el concepto humanístico de la medicina. Hoy en día los avances tecnológicos y la globalización han dejado atrás el trabajo del médico, transformándolo en un “obrero calificado” y olvidando que el cuerpo humano también está constituido por una parte emocional. Desde esta óptica, estamos en relación con otra persona que siente, que sufre igual que nosotros y que demanda trato digno y humano. El problema de la ciencia médica es que no ha incorporado a su teoría el concepto de hombre y por esto las ideas, teorías, hipótesis y demás se dirigen sólo al cuerpo biológico y no al humano. Desde los albores de la práctica médica se sabe que la responsabilidad del médico va más allá de los intereses monetarios. Dice el Juramento de Maimónides (1135-1204 d.C.): “Que ni la avaricia ni la mezquindad, ni la sed de alta reputación, halaguen en demasía mi mente, porque los enemigos de la verdad y de la justicia podrían entonces engañarme y hacerme olvidar mis propósitos de obrar bien por tus hijos”. En este sentido, se hace necesario e indispensable crear conciencia en los futuros médicos, para que visualicen la relación médico-paciente desde la perspectiva de ayudar, considerando que el paciente asiste a buscar alivio a sus males físicos y emocionales, esperando ser escuchado, atendido y curado; buscando en el médico al ser humano sensible que en apariencia tiene la cura en sus manos. Sin duda alguna, la medicina es una de las profesiones más difíciles y demandadas, esto quiere decir que no cualquier persona puede ser médico, pues se necesita tener aptitudes y actitudes, en conclusión: vocación y alto sentido humanístico.
Palabras clave: Ética médica práctica médica relación médico-paciente.
2012-07-17 | 1,549 visitas | 2 valoraciones
Vol. 11 Núm.1. Enero-Junio 2011 Pags. 40-43 Rev Méd UV 2011; 11(1)